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Sábado sabadete… y nosotros en el Falla para
informar sobre la sexta sesión de la fase Clasificatoria del Concurso Oficial de
Agrupaciones Carnavalescas. A la que no veo por asquí es a la radio. A priorí,
algunas cositas interesantes y otras no tantas. Y si termina la cosa tempranito,
nos tomamos una cervesita a la salud de los presentes, y de los ausentes.
“ORIENTE Y OCCIDENTE”, DICOTOMÍA BIEN FUSIONADA
“Ven
ven… disfruta de Cádiz” es el arranque del coro de “los niños”, de Fernando
Migueles, “Oriente y Occidente”. De momento vamos a disfrutar de este coro
partido en dos, dos tipos de fantasía, dos culturas separtadas. En el primer
tango piden que conservemos su tanguillo cual postal, “que guardes mi tango como
un grito de mi tierra”. Hermoso, sencillito, bien cantado. El segundo tango,
jaleado por el patio de butacas, mucho mejón, dedicado a los prejuicios del
Concurso, a los que van de favoritos y los que no, “vaya pena de aquellos que se
sienten los mejores… que se sienten superiores”, pero para ellos el favorito “es
el que viene a cantar por vocación”. El estribillo, lo que dicen los de oriente,
los de occidente, y por su puesto, lo que dicen los de Cái, “quillo, pisha, que
te vaya bien”. En un cuplé, con la fiebre amarilla, buscan a una china que les
dé un niño de color cadista. Los de oriente nos trajeron el kamasutra, y los de
occidente, los primeros en practicarlo. Enfrentamiento guasón de culturillas en
el popurrí, que avanza hacia la fusión y en el entendimiento en Cái. La paz,
sencilla, dicen. El mundo está lleno de ilusos, dice el segurata, al que no le
conviene musho esto de que la gente vaya dándose abracitos teletabies por la
calle, que se queda sin curro.
“SE VENDE COMPARSA DE SEGUNDA MANO”, A PRECIO
MÓDICO
El
turno es de la chirigota virtual, con letra de sus nosecuántos autores y música
de Antonio Galán, y el nombre de “Se vende comparsa de segunda mano”. Se
presentan como robots algo cutres, rememorando tipos de hace sus años, pero con
tecnología chirigotera. El segundo pasodoble es una letra a la doble moral del
Vaticano que no cree en el amor entre dos hombre o mujeres y aluego predica
desde los altares “que todos somos hermanos”. El estribillo, con puntaso por
detrás incluido, y cuplés sin mucho éxito, la verdá. En el popurrí dejan
evidente la evolución de la comparsa, con acordes tecnológicos y circuitos de
cuartetas. En términos virtuales, conexión fallida, pulse Control + Alt +
Suprimir para reiniciar sistema.
“LOS ENVIADOS”, TIEMPO DE POESÍA Y ESPERANZA
“El
tiempo va tan lento para el que no lo quiere… y vuela como el viento para el que
no lo tiene”. Brillante poesía de presentación. Comparsa futurista, “Los
enviados”, de Francisco Javier Díaz Quintana y música de José Martínez González.
Peaso de letra la del primer pasodoble, sobre el futuro de Cádiz, directo a los
derrotistas y a los politiquillos de turno: “Cádiz sí tiene futuro… los que no
tienen futuro… son algunos gaditanos”. El segundo pasodoble a la rutina, a la
“lluvia tras los cristales” como decía Machado, a la mujer secuestrada por el
tedio de la vida, en su casa, con su marido, “muere en cafés por la mañana, en
mirar por la ventana, y en preguntarse si esto es la vida…”, hasta que conoce a
otro hombre y a Carmela le cambia el destino, con cuernos incluidos. Muy bueno,
y aplicable a muchas mujeres, desgraciadamente. Los cuplés a los tonos de los
móviles, suena un peo, cuidáo que tengo un mensaje; y a Fernando Alonso, que
busca a alguien que le desmonte las ruedas rápido, y dos del Cerro del Moro,
iiín, ya. El estribillo, otra pequeña poesía a Cádi, “un minuto sin ti es
eterno… y una era es como un día…”. El futuro nos habla desde el popurrí, de una
Nueva Cádiz, la ciudad metropolitana de la Bahía, con trabajo, con sueños; de lo
que les caerá a los americanos por todo lo que están dando, “pagará sus
invasiones, su infinita prepotencia”; de la esperanza del hombre, “son libres,
sus dueños… el futuro está en sus manos”. Al segurata, que le encanta perder de
tiempo asqí de pie a mi vera, le ha tocado la vena sensible. Una comparsa de
categoría, con buenas voces, pero donde la letra va por delante, una letra para
degustarla poco a poco, parando en cada coma, y preguntándonos si el reloj lo
llevamos nosotros o es el reloj el que nos lleva. Yo por si acaso, no llevo ni
Casio ni Rolex ni ná.
“KAISI-DISI AMOR POR EL CARNAVAL”, ALARGANDO LA
AGONÍA
Y
pasa el tiempo y le toca al cuarteto de la capital “Kaisi-Disi Amor por el
carnaval”, con presupuesto de “el piojito”. Varios personajes con sus pamplinas
sin ninguna historia que desarrollar, con un demonio que se autodenomina Franco;
una haciendo felaciones a otro; el otro bajándose los pantalones y echando por
el culo porvorones, y cosillas asín, y el público un poco obnubilado. Los
chistes, malos, y encima no se escuchan. Pa temerse un nuevo abandono, deseable,
en todo caso. Esto sí que es perder el tiempo. Y borderío dedicado a la Teo en
el estribillo: “rubia de bote, chocho morenote”. El Monforte tiene cara de estar
cavilando un comentario extremo. En fin, ahí veo ya el descanso. Te dejó aquí
sufriendo, segurata. Por cierto, que los siesos del Jurao Oficiá penalizan al
cuarteto con tres puntos por excederse en un minuto y medio, ni más ni menos.
“ANTOÑÍN DE CÁDIZ”, ARTE Y CASHONDEO
Pasó
el susto y el descanso alargado. Y llega el “cañonazo de arte y de grasia” del
“Antoñín de Cái”, chirigota de Cádiz de Luis María Rodríguez Rendón. Con una
breve presentación lo dice tó. El primer pasodoble es un bello piropo a Cái
donde las murallas te quitan las penas, y si no pos “vete al carajo”. Qué feo ha
quedao, pero venía a cuento. Micrófono en mano y metidos en el personaje de
Antoñín, flamenquitos, unas veces sentados y otras de pie. El segundo, el piropo
a la gitana, pero a la del televisó. No sorprende tanto porque suena al coro del
Valdés. El segurata insinúa lo del espionaje carnavalesco. Cuplés a la
recomendación de los médicos, de lo saludable y cómo alarga la vida lo de hacer
el amor, fíjate la peshá que se habrá pegao el Papa, el Fidel Castro y el Fraga.
Cashondeo a raudales en el popurrí, y en toíta la actuación, lo que se espera de
ellos.
“LA VOZ DEL CORAZÓN”, INTEGRISMO COPLERO
Hablándonos
con el corazón, y vestidos de papanoés algecireños, se cuela en el Falla la
comparsa “La voz del corazón”, a regalarnos su repertorio. Pero para empezar nos
agasajan no precisamente con “amistad” para con el pueblo marroquí, se lamentan
de la “moda del talante y la igualdad” con Marruecos, negando que se les abra
las fronteras, que se les posibilite la integración, que después vienen a
ponernos bombas, dicen. A esto sí que se le debe llamar integrismo coplero. Qué
fuerte. Y el Falla aplaude como si nada. Al segurata se le han quitao las ganas
de seguir escuchando a la comparsita, que con todo, suena bien. Mas mucho
corazón, y sentimientos, pero qué poca solidaridad y fraternidad. “El andaluz
presenta siempre el alma abierta”, canturrean ensima en el popurrí. Yo no sé si
creerlo. La contradicción llega por febrero, señores.
“LOS QUE VIVEN DEL CAPULLO, UN LEURO Y ES TUYO”,
CHINITOS SEVILLANOS EN PROCESO DE APLENDIZAJE
Y
que les parece ahora un viajecito a la coqueta y sevillana población de San José
de la Rinconada… mejón esperamos a que suban a las tablas los integrantes de la
chirigota “Los que viven del capullo, un leuro y es tuyo”, mientras “El Caña”
deleita al respetable. El tipo es original, de chinitos multiluces vendiendo
rosas. No traen piropos a Cádi pa ganarse a la peña, y asoman la bandera blanca
“que vengo a aprender”, para rematar con que viene “un hijo de puta y nos cierra
Astilleros”. Eh? No viene al caso, pero ahí lo meten. Oportunismo chirigotero.
El segundo pasodoble, más coherente, una letra a la mujer y a sus rosas, “que ná
más que olerte da sentido a mi vida”. Se hacen infusiones con los tampax
mojaítos… Sin comentarios. Pos ná señores, a dar clases particulares, y a
plactical con lo del “perro de san Roque no tiene rabo”.
“LOS LUNÁTIKOS”, MUY INTERESANTE Y RECOMENDABLE
En
último lugar, desde El Puerto la comparsa “Los Lunátikos”, de José Luis Zampaña
Quintero. Con el tipo de ilustrados del siglo XVIII, con un forillo interesante.
“Yo soy el loco que busca una fórmula para ser libre”, para presentarse. En el
primer pasodoble, a “Cádiz, cuna de la libertad y de los maricones”, piden que
la tolerancia sea real y dos hombre puedan demostrar su amor. Muy bueno, y
afinaíto. El segundo a sus dos amores, la madre y la mujer, “una me llena de
orgullo porque me ha llevao en su vientre y la otra me ofrece su vientre… una me
dio la vida y por la otra quiero morirme”. De categoría, se superan. Estribillo
larguillo, pero acabamos en la luna. Qué suavecito, que bonito. El segurata está
disfrutando. Cuplés futbolísticos y al estreñimiento, con lirismo, eso sí.
“Quién le dio permiso al hombre de existir…”, inicio del popurrí que nos abre
“las puertas del saber”. No aprobarán en Carnaval –dicen- “pero se van con cum
laudem en libertad”. Interesante comparsa, e no menos interesante hora, la 1 y
11. Hoy la cervesita no me la quita naide. Sábado, sabadete… |