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Hoy, prometo no bostezar, en esta cuarta sesión de
clasificatoria del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas que viene
precedida de cierto halo optimismo en torno a la polémica de las radios y la
tele, después de que el Ayuntamiento-Patronato cocinaran el miércoles en el
Falla, a fuego lento, mientras sonaban las coplas, una nueva propuesta
conciliadora que pretende acabar al fin con el surrealista tormento que está
sufriendo el presente certamen. Ahora les toca a los medios implicados probar el
plato, digerirlo, y por el bien de todos, que les siente bien. En fin, dejamos
“con las manos en la masa”, que suenan las bandurrias.
“QUÉ GOLFERÍO”, SIN PUNTERÍA
De
manera “juguetona” viene a cantar el coro de la Isla de Antonio Montiel Sánchez
y José Antonio Montiel Lebrero, “Qué golferio”, que de golfo poco, más bien de
golfistas que participan en el “Open gaditano” y esperan que su saque “quede
metido en el gallinero”. Vamo a vé. El tango, por lo pronto, es a cámara lenta,
pa que veamos mejor la bola. Letra a la gaditana y a Astilleros, pero con poca
fuerza, esa pelota no llega ni al foso. “Yo juego al golf, yo juego al golf”. Y
variados juegos de palabras con la palabra golfo y derivados. No me convence a
mí este deporte.
“LOS DOCTORES JEKYS”, DOS POR UNO
Una
de las siempre esperadas, la chirigota de El Love, “Los Doctores Jekys”, de ese
mismo tipo, buenos de día y malos de noche, o mejón dicho, con doble
personalidad, políticamente correctos por momentos, y unos fieras, en otros. La
idea, parece poco original, pero está genialmente explotada. Los pasodobles, un
triunfo, con dos fases, la cara y la cruz, el pasodoble “serio” y el desmadre
loco. En uno de ellos se cuelan en la boda del principito, y se salen en el
primero, un piropo al “fatiga” del Carnaval, desde los dos puntos de vista,
claro. Los cuplés bajan algo, con puntos esperados como aquel del calvario de ir
al kiosko a por la prensa. El estribillo resultón, “no soy ni míster Jeky ni
míster Hide… mi pare se llama Paco, mi mare Pepi y yo soy de Cái”. El popurrí
navega sobre el dilema de los dos yos, la paradoja del cómo eres y el cómo
quieres ser, y como siempre muy buena interpretación a la altura de lo que se
espera del grupo. El telón del Falla duda también si bajar o subir. La duda, por
cierto, un tema de comparsa.
“LA CIUDAD SUMERGIDA”, AGUADA
Toca
el momento remojón con “La ciudad sumergida”, comparsa de Tarifa con letra de
Alejandro Espina y música de Francisco Sánchez. Con el tipo de peces de
fantasía, le cantan a Paco de Lucía, y parece ser que a las mojaritas. Con el
tono azulado de las luces, como si estuviéramos en la pecera de la casa del
segurata, es que me ha contao que está cebando unas caballitas pa comerlas el
año que viene en Nochebuena con su piriñaca buena. Y nada de cava freixené, pa
brindar, con “Elegido”. En fin, estos tarifeños voluntariosos se van con la
“salada condena de un mar sin orilla”. Toma yá, y sin vino tinto ni ná.
“BAHÍA DE CÁDIZ”, SENTIMIENTO DE HERMANOS Y
VECINOS
Y
sin abandonar el agua, surge de la piscina del Falla la comparsa de los hermanos
Alcantara Pedemonte “Bahía de Cádiz”, buen nombre, a que sí segurata. Me
pregunta que cuánto le hemos pagao por la publi. Si tú supieras… De currantes
portuarios de hace sus añitos, rememorando el “sonido de las sirenas con las que
hablan sus puertos… que por el mar se escapa la ilusión y la alegría de mi
bahía”. El primer pasodoble une a la bahía y sus problemas laborales, con lo
que le queda “un año más mirando al mar a rezar… o a partirlo tó por un casho
pan”. El segundo pasodoble es un rempujón al cuarteto, “que no está medio vivo,
que está medio muerto”, para que no decaiga en su lucha frente a los
derrotistas, y el que se crea dios que suba a las tablas. Los cuplés, al
personajillo de Carmen de Mairena, a quien “le caben dos lebrillos de pestiños a
la vez” y su regla de silicona; el segundo al coro de Julio Pardo, “cómo traes
el tipo de gatos con lo de perros que hay en Cádi”. Qué estribillo, qué
bonito…hijo… “seis veleros luchando en el mar… en mi bahía de Cai… ay”. El
popurrí es un viaje alrededor de la Bahía. “En Cádiz se recoge la luz del sol”.
Musho sentimiento, grandes voces y colosal letra. Si el segurata no me estuviera
vigilando, echaría hasta alguna lagrimita.
“CORO MIXTO RECUERDO DE CÁDIZ”, GITANILLOS DE
CARRUSEL Y DE FINAL
“Carmen
y José” gitanillos buenos de los que se colocan en lo arto del televisor es el
tipo del coro del Valdés “Coro mixto recuerdo de Cádiz”. “No soy artistas.. no
soy purista… soy escayolista”. Mi arma, que bien lleva el tipo, hasta con
sobaquillos depilaos. “Papelillos hechos lunares” en el traje de las gitanas, en
el primer tango explicativo del original tipo, que al final tiene que ver más
con Cádi de lo que parece. El segundo tango es una peaso letra, “la justicia una
puta… teniendo dinero la puedes comprar”. Los cuplés, con metrosexuales a los
que les “cabe tela” y Franco homosexual “dando por culo”. Para el caso, lo
mismo. Las gitanillas, con ganas de coger polvo, en la tele, en la estantería,
donde sea. “Antes Cádi que Sevilla”, qué arte, y a bailar, en el Anfiteatro. Un
popurrí sin desperdicio, como las gambas, pa chupá hasta la cabeza, en este
caso, hasta la peineta. E interpretación, vasta. “Hemos venío a divertirnos… nos
vemos en el carrusel, oee”. Nada de premios y de pamplinas de la plaza Mina.
Esto sí es un coro de Carnaval, y el Falla sabe apreciarlo.
“PA SUERTE LA MÍA”, LA GRACIA DE LO MAL HECHO
“Con
que poquita gana mi mare me parió”, y es verdá, los notas de la chirigota de
Tarifa “Pa suerte la mía”, con letra de Miguel Ángel Real Prado, se presentan
como jorobaos un poco mal hechos. Pero en el primer pasodoble ya dejan mu claro
y que no quieren meterse con naide. El segundo trata la adopción de nenes por
las parejas de homosexuales, con un buen remate: “da iguá tener dos madres o dos
padres que le digan que le quieren a rabiar”. Los cuplés, resultones. Son una
mezcla entre simios, y pollos de pelea, con el Pozi en el medio. El levante de
Tarifa les ha sentao bien a estos chavales, que no sé si se lo esperaban, pero
han triunfao, con moderación. “Yo no sé Cai lo que me has hecho… que hasta pa
cantarte me pongo derecho”. Acertado final.
“LOS SIN-PALABRAS”, CON MUCHAS COSAS QUE DECIR
Oh
oh, no veo mucho, porque está la luz en penumbra, pero me parece que nos van a
sorprender con un tipazo, sí, aaah… van de payasos, nunca vistos, con mallas.
Vamos a dejá ese tema. –me informan que van de mimos-. Cantan por
aquellos a los que les roban la palabra. Para más señas, esta comparsa de Cádiz,
de Juan Fernándes, se autodenomina “Los sin-palabras”. El primer pasodoble es la
presentación de su estilo de cantar, hablando, y critican a los “comparsistas a
los que les sobra gargantas y les faltan…” atributos, que el segurata no puede
escuchar ciertas cosas. En el segundo pasodoble tocan el tema de la explotación
infantil. “Letizia no se queda embarazada ni por inercia”. Cuplés flojillos, al
príncipe y el futuro de España en su mano, y a María La Yerbabuena, que siempre
en el Falla le dice al taquillero eso de “antes muerta que sin silla”, y ya es
la tercer vez que se repite el chiste en el Concurso. “Si pudiera te diría que
te quiero… pero Cádi mío… me he quedao… sin palabra”, precioso estribillo. A
medida que pasa la actuación gustan y se gustan más. El popurrí es un deleite,
para acostarse en la cama, cerrar los ojos, y escucharlo tranquilo, por la
radio, como debe ser. “Teniendo mis manos nadie me quitará mis palabras”. Ahora
entiendo lo de mimos. Pa quedarse
sin palabras. Y pocas nos quedan ya, que la sesión se ha visto recortada por
dos bajas, dos chirigotas, “Los Espabilaos” de La Línea y “Los Georgie Dann” de
Madriz. Pos ná, ellos se lo pierden. Las 12.30 de la noche, y sin bostezar, eh,
preguntarle al segurata. Estoy hecho un campeón. |