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Hoy venía yo pal Teatro, con el mismo objetivo de
tó estas noshes, de convertirme durante un rato en los ojos y oídos,
distorsionados claro, de los lectores de DIARIO Bahía de Cádiz que les gusta
echá un ratillo con la excusa del Concurso Oficial de Agrupaciones
Carnavalescas, y caí en la cuenta de que mañana, sí este sábado, ya entrao el
domingo, el Jurao dará su primer fallo, el de las agrupaciones que pasan a la
fase seminal, y las que no. Algunos se mosquearán y despotricarán, otros dirán
que como son de Sevilla, pos estaba claro; y otros dormirán como angelitos
sabiendo que han cumplío su sueño de pisar el Falla, o bien, como demostrando
que su agrupación va sobrá y está por ensima de los puntos. En este Concurso hay
de tó. Pero de momento, este viernes 21 de enero se celebra la penúltima sesión
de Clasificatoria, la número doce, con el tipo marinero ganándole protagonismo
al de payaso, con gatos pardos, y magos viñeros con musho arte. Segurata, con tu
permiso, empezamos.
“POR LOS BLOQUES”, TANGOS CON UÑAS Y DIENTES
Ayer
dejamos el Teatro con una comparsa felina, y hoy para arrancar nos topamos con
coro gatuno. Atrapado en el tiempo, dicen por asqí. “Una vida contemplando la
vida desde las piedras… a sacar uñas y dientes por la ciudad”. El coro de Julio
Pardo y Antonio Rivas “Por los bloques”, se presenta desde la oscuridad
estrellada, y con el tipo de gatos carnavalescos, con sus chalequitos, e incluso
corbatitas en algunos casos. Y esos grandes pelucones a lo Tina Turner. Gatos
que te tocan la armónica y el saxofón entre tangos y cuplés. “Que por Cái este
gato da sus siete vías enteras”, es parte del primer pasodoble, con piropo a la
ciudad. En el segundo se lamentan del trato que nos da Europa, hace años íbamos
a Alemania a trabajá en lo que ellos no quería, y ahora viene ellos para acá,
“ahora somos en veranos criados por cuatro perras, otra vez sus esclavos pero en
nuestra propia tierra”. Por los bloques tiran de tó, frigoríficos, neveras,
batidoras, que cualquier día se van a la plaza a venderlos en el mercadillo, pa
sacar algo y comprarse una carroza pa cantarte tanguillos. Miua. Cuplés a los
animalitos de Cái, y a la defectuosa retransmisión de Ondalú, con escenificación
incluida. El popurrí se convierte en un musical teatrero desde el Campo del Sur.
“Que soy el gato más libre en la Plaza la Libertad”. Arrañando buenos aplausos.
“¡A QUE TE CURRO ROMERO!”, EL JUEGO SHUNGO DE
POLICÍAS Y LADRONES
El
siguiente: una chirigota de Sevilla, mi arma, “¡A que te curro Romero!”, que van
así del jueguecillo aquel de pulicias y ladrones, donde los primeros le dan
porrasos a los segundos. Primer pasodoble al cuento de las hipotecas. Y en el
segundo piden al Jurao que los puntos se los den a otros compañeros, que ellos
sólo quieren disfrutá. En el ala derecha del Teatro se sitúan los
incondicionales de la chirigota. Uno de los figurantes orejón y gafotas baila al
ritmo de los maderos y rateros. Afirman que el barrio de donde proceden es mu
parecío a la Viña, por eso no le cantan al viñero, sino al sevillano. El
segurata, con su maldad acumulada, me dice que el que va con el tipo de ricachón
a lo Mario Conde, tiene una pinta de sevillano, que no puede con ella.
“VENDEORES DE PLATA”, PESCADITO FRESCO Y CON BUENA
CARA
Pestaso
a pescao, fresco, eso sí, el que acompaña la presentación de la comparsa de El
Puerto, del Barrio Alto, para ser exactos, “Vendeores de plata”, de Paul
Villanueva y Manuel Díaz. Juventud al poder, que con el tipo de vendedores de
pescaíto, de plata, con boina, que no falte, pero con peinado nada acorde con la
época pasada que representan. El primer pasodoble viene con fuerza, recordando
que les ha tocao cantá en una sesión con dos grupos sevillanos, lo que
consideran un orgullo, “que fácil resulta a veces decir lo que no se siente y
sale del alma… que el carnaval gaditano nunca ha tenío fronteras… y te cierran
las puertas… son los mismos que han venío a escuchar a Julio Pardo y se han ido
al bar a comentar el tango… que tus insultos mi garganta te los callas”. Vienen
calientitos, pero naide las ha dicho ná. El segundo pasodoble, a las
generaciones de carnavaleros que pasa de padre a hijo. Buen grupo de voces. En
los cuplés se salva lo que no es cuplé, a sea, el intermedio y el estribillo. Su
plata “es de aquí”. Tirito a la modalidad Júnior “que estáis matando a la
cantera del Carnaval”, dentro de un aceptable popurrí. Y ahora a celebrar la
interesante actuación asando esas mojarrítas, y esas caballitas. Al segurata se
le cae la baba ná más que de imaginarse la situación.
“VAYA CRUZ”, EL CALVARIO SEVILLANO
“La
verdadera historia de Jesucristo”, eso es lo que viene ahora. Blasfemia, señor.
El cuarteto de Sevilla “Vaya cruz”, viene escenificando el mismo momento de la
crucifixión del Cristo y los dos ladrones, en este caso Gestas, un borracho, y
Dimas, con un venaso que no puede con él. Y en el centro, Inri Quito. De
momento, deja el Falla un poco perplejo. Y no está mal, con algún chistecito por
ahí e interpretación complicada. Hay arte en estos mi arma. Están tranquilos,
salga como les salga la actuación “queamos por arriba”, por eso de que están en
las alturas de la cruz. Cuplé a la presunta relación entre Jesús y María
Magdalena, que le llamó al móvi, y no lo cogió, y después cayó en la cuenta de
que tenía “una mamada perdida”. Blasfemia, señor. Verá tu como se caiga el maero.
“Tengo hambre”, dice el Cristo, “po aquí como no coma puntillitas”. Les da
fuerte con María Magdalena. Blasfemia, señor. Mueren por su pasodoble. Y de
recogida, el himno nacioná. Ojú, mushos curas y fachas del Falla están echando
humo de Cádi. Blasfemias en parodia, cuple y popurrí, pero con respeto, dicen.
El segurata no se lo cree. Se ve que la película del Mel Gibson ha hecho furor
entre los carnavaleros.
“LOS NAVEGANTES”, FANTASÍA CON OLOR A SALITRE
Qué
peshá de humo, eso tiene que ser tóxico o algo. Asín, entre tinieblas rojizas se
presenta la comparsa “Los Navegantes”, de Pastrana Fernández y Tizón Torres,
otro tipo marinero, otro perrito piloto. Extraños marineros de fantasía, junto a
otros más realistas. Sin purpurina, ojo. Primera letra a la nostalgia del
próspero Cádi del pasado, frente al actual, “levántate Cádiz y hazle frente a un
nuevo maremoto”. El segundo pasodoble, a los padres con hijos discapacitados
psíquicos. Los pasodobles, lentitos en el arranque y aumentando la velocidad y
la fuerza a medida que llega el remate. Muy bien cantados. Cuplés al niño que no
se va de casa de sus padres ni de un bote con los tenis de muelles; y a la
indefinición sexual. “Rumbo a la Tacita, donde yo pierdo mi norte… por sentirme
navegante sólo con escuchar su nombre”, ahí queda ese estribillo. “Soy de
Andalucía… déjame
morirme en los mares del sur con su infinita calma, con su infinito azul…
déjame morirme en el sur”. El popurrí tiene muy buena pinta, con alardes de
voces incluidos, y un clímax final de esos que te ponen asín. Muy buena letra
también. Al segurata, aunque se sigue preguntando por dentro de qué van, le ha
gustao, y eso se aprecia en la manera de sostener el walki.
“LOS EXILIAOS”, EN SAN FERNANDO TAMBIÉN SE HACE EL
COMPÁS CON LOS NUDILLOS
Con
el patio de butacas desierto, enfilamos la parte final de la jornada, con la
chirigota “Los exiliaos”, de San Fernando, con medio tipo comprao en la tienda
oficiá del Cádi, y la otra mitá en el mercaíllo de los peruanos. Con la estación
de tren al fondo regresan de Castellón, con morriña. El abuelo ya con demencia
canta el primer pasodoble, que cuando llegue al cielo y le pregunte San Pedro
por los pecaos, pos dirá “no me acuerdo”. Qué frío. El segundo, mejón, con
rencor por dentro: “me siento un exiliao cuando por febrero te traigo mis
coplas… que en la Isla también se dan golpe en los mostraores”, que la
exclusividad no la tiene la Viña. Interesante autodefensa. Haciendo el tipo,
vaya susto, se cargan unos focos del escenario. Supongo que eso lo cubrirá la
fianza, espeta el segurata. Uno de los cuplés a un hipotético calendario
carnavalero, donde el de los gitanos de El Puerto necesitaría unos cuantos
meses. “No trabajo en Carnavales… porque no me da la gana”. La Leti, esposa del
principito, aparece en una de las camisetas con el chandá del Cádi. Cargaditos
de taperwares, que están jartitos de comé en el burgerquín. A qué me suena a mí
eso… La tragedia de la emigración de miles de gaditanos tomada a risa, por no
llorar. Qué efectividad, quillo, la de los tramoyistas del Teatro, ya están
cambiando el tubo de luz que se ha cargao.
“LAS CALLES DE CÁDIZ”, PASEO TRANQUILO
Ya
queda meno. La comparsa con letra y música de José Antonio Rodríguez Dodero, de
Tarifa “Las calles de Cádiz” nos sugiere un paseíto por los rinconcitos de la
Tacita. El tipo, pues… el chandá de dá un garbeíto de poesía por Cádiz. Primer
pasodoble a los periodistas de pacotilla, y el segundo a esa bonita y tormentosa
relación de Cádi y el mar, “Cádiz , tu solución pasa por la mar… no permitamos
que hundan a nuestra bahía”. El astilleros no se cierra, de fondo. Mu
sencillita, mu tranquilita, no disgutan. El popurrí, con sus toques
flamenquitos, que pa algo están en las calles de Cádi. El segurata vigila con
atención al reloj.
“MIS POLVOS SON… MÁGICOS”, HECHIZO CHIRIGOTERO
Y
con el público calientito y cantando por el Dúo Dinámico aparece sobre las
tablas la nueva versión de los miserables de Martínez Ares, la chirigota “Mis
polvos son… mágicos”, de José María Barranco, haciendo trucos cutres a mansalva,
“hice un truco con un conejo y salió asín to empanao…, y a mi mare le
desaparecen to las moneas del monedero”, pero el mejón, “que mi truco siempre es
iguá… desaparezco en marzo y aparezco por Carnaval”. Olé. De arte esa
presentación. El primer pasodoble, piropo, “que te digo bonita por no decirte
otra vez te quiero”, con pausa previa al remate. El segundo, un lamento a la
pérdida de los pasacalles de las agrupaciones de camino al Teatro, cosqui a los
que van de artistas, se visten en el camerino, y salen duchaítos, mientras ellos
dicen que les encanta salir con el tipo y que les griten “mira esa gente vienen
del Falla”. El miembro viril, de por medio en ambos cupleses, una operación del
pellejo, y una shavala con un sueño del mismísimo. “En Cádi… con poquito dinero
a final de mes llegamos… alcaldesa… esa es la magia del gaditano”. Estribillo
casi de comparsa, de lo bonito que es. A la Teo la votan sólo los mayores,
dicen, y por eso lo de la mayoría. Popurrí entretenido, con cashondeiti
moderado, y el Valdivia pidiendo que el que se ha caío de gallinero a palco
platea, pague la diferencia. Y como culmen, la Viña convertida en un capricho de
dios. El segurata está con la sonrisa en la cara, y eso es buena señal.
“LA LEVANTÁ”, PESCANDO ESPERANZAS
Echando
la llave esta noche al Teatro, de nuevo Chiclana, la comparsa “La levantá”,
pescadores en plena faena, y que peaso de bicho de atún acaban de sacar del agua
fallera. El Castillo de Santi Petri, al fondo, que según lo miremos, es
territorio chiclanero o cañaílla. Ruegan en la presentación la levantá de toítos
los problemas de Cái. Primer pasodoble al 11 de marzo. El segundo, a las bodas
homosexuales, del hombre al que no lo puede casar el mismo cura que le bautizó,
al que la Iglesia le da la espalda. Afinaíto los marineros, y con fuerza. Otro
barco más atracado en las tablas del Falla. Suma y sigue. Cuplés, a los
metrosesuales y sus depilaciones, y a las rotondas. “No se lo digas a nadie…
que se lo he robao al mar”. “Que
mi pueblo siempre grite lo que sufre lo que siente, que nunca nos callen estas
gargantas que gritan... mi levantá”. Completa la actuación de estos currantes
del mar chiclaneros. La 1.53. La hora de la despedida. Sniff. Y mañana, primer
corte; y el domingo, jornada de descanso. No me lo creo. |