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"Yo soy más
gaditano que muchos, porque yo soy gaditano porque quiero"
El Carnaval de Cádiz no necesitaba que viniera el pregonero, Alejandro Sanz, y
le recordara que los papelillos, la serpentina, los disfraces y como no, las
coplas, ya están en la calle. Y es que de Carnaval se viene hablando desde antes
de las fiestas navideñas. Pero ello no quita para que el cantante madrileño de
nacimiento, no de sentimiento, diera su particular visión de lo que es un gadita
ante su fiesta máxima y se asegurara de que los gaditanos se levantan al ritmo
que le impone Febrero. Todo esto ante unas 20.000 personas, según cálculos de la
Policía Local y sumando a la gente reunida en la plaza de San Antonio, en la
calle Ancha y otras vías colindantes. Un récord en la historia de los pregones
carnavaleros. Teniendo en cuenta la gran expectación que había levantado el
Pregón, no defraudó, fue un buen pregón, que dejó con ganas de más, y eso es
signo inequívoco de que gustó. Pero sobre todo fue un acto preparado con mimo |
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El
Carnaval de Cádiz no necesitaba que viniera el pregonero, Alejandro Sanz, y le
recordara que los papelillos, la serpentina, los disfraces y como no, las
coplas, ya están en la calle. Y es que de Carnaval se viene hablando desde antes
de las fiestas navideñas. Pero ello no quita para que el cantante madrileño de
nacimiento, no de sentimiento, diera su particular visión de lo que es un gadita
ante su fiesta máxima y se asegurara de que los gaditanos se levantan al ritmo
que le impone Febrero. Todo esto ante unas 20.000 personas, según cálculos de la
Policía Local y sumando a la gente reunida en la plaza de San Antonio, en la
calle Ancha y otras vías colindantes. Un récord en la historia de los pregones
carnavaleros.
Teniendo en cuenta la gran expectación que había
levantado el Pregón, no defraudó, fue un buen pregón, que dejó con ganas de más,
y eso es signo inequívoco de que gustó. Pero sobre todo fue un acto preparado
con mimo, y grandes versos, a conciencia milimétrica, y una fiesta de los
efectos especiales luminotécnicos. Algo increíble de narrar es la sensación de
ver convertida las fachadas de los alrededores de San Antonio en unas grandes
pantallas, donde se reflejó la historia de la fiesta, e incluso se vistió de
azul y amarillo, y con otros efectos más surrealistas. No participó ni Miguel
Bosé, ni Andy&Lucas ni Los Caños; sí la Niña Pastori, a lo paco real; Falete; y
el flamenco con la Tana y Ángela. Además; y la voz de Jesús Quintero. Desde el
mismo escenario y de incógnito, estuvo presente la comparsa de Juan Carlos
Aragón, y por distintos puntos de la plaza las chirigotas “Los Lays” y “Soltero
y sin compromiso” –los espermas del Canijo hicieron un amago de entrar pero se
volvieron a retirar-; y la comparsa “El espíritu de Cádiz”. Aunque la
participación de las agrupaciones sigue siendo un enigma.
Alejandro Sanz, que horas antes no asistió a la
Final del Concurso del Falla, apareció en escena sobre las diez y media, con el
tipo indefinido, dicen que de marinero, de pirata, de casanova, pero sí, era él,
y San Antonio enloqueció. Su atril, una especie de barca, con el nombre de Cai.
Y así arrancó un discurso sin levantar apenas la vista al respetable -pero cada
vez que lo hacía, vaya miraditas de pícaro- y trabándose en ocasiones en la
lectura. Además, como ya anunció no cantó apenas, no fue un concierto, y sí lo
fue. Él participó como el hilo conductor de la música. Sólo se arrancó en los
coros del “Cai” cantado por la Niña Pastori. Una canción que pone la piel de
gallina a todo gaditano en el exilio. Sanz parecía no querer tener el
protagonismo de la noche, su noche. Y poco después de las once de la noche, con
la bufanda del Cádiz al cuello, dijo adiós, si recrearse demasiado, como la
persona que hace algo con timidez y modestia. Como si la cosa no fuera con él. O
quizá porque todo era con él. Desapareció y no se le volvió a ver, ante las
caras atónitas de las miles de personas. “Ya!”. Ya lo dice el dicho, "lo bueno
si breve…"
LOS MEJOR DEL PREGÓN
“Cómo
pasa el tiempo… ya es Carnaval otra vez…”, así comenzaron a sonar los versos del
pregonero, con delicias como: “Desde chico yo juraba que era de Cádiz/ de chico
yo sólo quería ser/ flamenco y gaditano y negro y gitano/ y quería una novia
morena…./ bueno, morena o rubia, pero de aquí/ … / yo soy más gaditano que
muchos/ porque yo soy gaditano porque quiero/…/ soy pregonero/ no me llamen por
mi nombre/ llámenme pregonero/…/ no vengo a decirte piropos, en copos/ que de
tanto repetirse e irse/ ya no te parten el pecho/ no quiero ser churretoso/ yo
no quiero ensalzar como un loro/ las virtudes de Cádiz que lo tiene todo/…/
¿para qué sirve el pregón?/ el pregón sirve para despertar/ desde las piedras a
Cádiz/…/ viendo el mundo como está/ me dan ganas de meterme en el Manteca y no
salir pa ná/…/ dicen que tienen que cerrar los astilleros/ porque cuesta una
fortuna mantenerlo abierto/ ¡¡mira fortuna!!/ como el barco de su majestad… / y
como lo que me estoy fumando/…/ el Carnaval será un chiste/ pero la vida… puro
teatro/ en el tiempo de la mediocridad/ del cotilleo y la crueldad/ del
exhibicionismo barato/ de la vulgaridad elevada a fenómeno social/ el Carnaval
es como el último mohicano/ aquí uno se reconcilia con esta sociedad/ que me
aburre, me sobra/ y me es completamente ajena/…/ el Carnaval es para todos…/ los
carnavales pone a millones de personas de todo el mundo a hacer lo mismo/ y sin
obligarlos/ a ver si aprendemos a manipular en condiciones/ que no sé como será
por ahí/ pero aquí no nos gusta que los políticos bailen la macarena/…/ un
pregón no tiene que ser ni bueno ni malo/ un pregón tiene que ser el lugar
disfrazado de momento/ eso es lo que hay…/ Viva el Carnaval de Venecia, pero
muero en el de Cai”.
CURIOSIDADES
Un
pregón anunciado para las diez de la noche, pero que se hizo de rogar, pese a
que la coronación de la Diosa del Carnaval, previa, finalizó antes de esa hora.
Más de media hora duró el montaje del atrezzo del escenario del Pregón, con
motivos venecianos, una gran luna, sus sillas flamencas, y su panda de músicos.
Unos cien periodistas estaban acreditados para
cubrir el acto, entre ellos, prensa nacional y del corazón. Así las cosas, la
zona habilitada para los informadores se vio atestada minutos antes de las nueve
de la noche de invitados –protocolo-, y todos juntos, eran convidados por el
personal de seguridad a arrimarse a las vallas un poquito más, mientras el
público más fanático, apostado en estas desde un día antes, se quejaba, y con
razón, de toda esas cabezas que habían brotado delante, por la cara. Además, es
algo difícil trabajar para la prensa cuando no se deja mover de una ubicación, y
una señora, muy VIP, supongo, se lleva medio pregón lamentándose: “Ay,
chiquillo, que no veo”. En fin. |