Si Cádiz tiene un himno
oficioso, una canción popular que todo gaditano mama desde la cuna y que
incluso tararean aquellos que viven lejos y aman nuestra tierra, esa es sin
duda la de los “Duros Antiguos”. Ese tanguillo que en 1905 cantó por primera
vez el coro de “Los Anticuarios” dirigido por Antonio Rodríguez Martínez,
más conocido como “El Tío de la Tiza”.
Ahora, ciento dos años después,
y casi tras ciento ochenta de los hechos que en realidad originan esas
cuartetas cargadas de guasa gaditana, Javier Castro y Enrique G. Luque se
han lanzado a contar en una novela los entresijos de aquel misterio gaditano
que aún está por resolver.
“Los Diablos del Mar (La Odisea
de la Burla Negra)”, narra las fechorías de Benito de Soto Aboal, el último
pirata español y, según uno de los mayores expertos en la historia de la
piratería, Gerardo González de Vega, autor entre otras del ensayo “Mar
Brava”, el último pirata del Atlántico.
En principio, Ediciones Absalon
no prevé lanzar la novela al mercado nacional hasta mediados de marzo. No
obstante, como una deferencia para los gaditanos y con la empresa donde
trabaja Javier Castro, (Librería Jaime), desde este lunes 21 de enero unos
doscientos gaditanos podrán adquirirla y disfrutarla como un adelanto
especial al resto de la primera edición.
“Los Diablos del Mar”, de 418
páginas y cuidada edición, que incluye mapas y anexos, ve la luz al precio
de 17,95 euros, según se ha informado a DIARIO Bahía de Cádiz.
“Absalon es una joven editorial
gaditana con personas de calidad como Jesús Lebrero, Gema Pousada y Belén
Peralta entre otros, que han hecho un trabajo excelente. Si a ello sumamos
la participación de Artes Gráficas Nueva, ubicada en los aledaños de la Zona
Franca, obtenemos un producto cien por cien gaditano, que esperamos haga
disfrutar a toda España”, apuntan al unísono Javier y Enrique, muy
ilusionados con el proyecto.
“UNA DEUDA
PENDIENTE”
“Creo que la literatura nacional
y gaditana tenía una deuda pendiente con esta historia” – afirma Javier
Castro, que ya debutara gratamente hace dos años en el panorama literario
nacional con su primera novela “Al-Sanam. La caída del ídolo”, también con
mucho sabor a Cádiz. “El origen de los duros, de cómo llegaron a la playa de
la Victoria, (Santa María en aquellos años) continúa siendo todo un
misterio, pero lo que contamos en esta novela histórica cargada de aventura,
resulta la teoría más plausible de todas”.
Por su parte, Enrique G. Luque,
cordobés de nacimiento y gaditano de adopción por los cuatro costados como
se define, comenta que: “Es una trama realmente atractiva para cualquier
tipo de lector, totalmente fundamentada en datos reales y en la que se ha
insertado cierta dosis de inventiva que no desvirtúa en absoluto el
verdadero espíritu de la historia, que ya de por sí da para mucha acción”.
Respecto a los hechos, tratados
a finales del siglo XIX en forma de folletín amoroso por Alejandro Benisia
en su obra “El Milano de los Mares” y muy de pasada por Ramón Solís en “El
Dueño del Miedo”, comienza con el ahorcamiento de los secuaces del pirata
pontevedrés, Benito de Soto, en las Puertas de Tierra en 1830. “Luego, a
modo de ‘flash back’, el lector se adentrará en el meollo de la historia, en
los entresijos que arrastraron a Benito a capitanear el barco negrero
portugués ‘Defensor de Pedro’ y sembrar el terror en el Atlántico durante
varios meses”, comenta Javier.
Sin embargo, en esta historia
que asegura acción trepidante en tres continentes diferentes, el lector
también podrá conocer el sentir de las víctimas del fiero pirata español.
“Así es, - afirma Enrique G. Luque – la novela también dará la oportunidad
de presenciar el sufrimiento del primer buque asaltado, la fragata inglesa
“Morning Star”, cuyos tripulantes, compuestos por mujeres, niños y lisiados
de guerra británicos, vivirán una aventura heroica en el intento de salvar
sus vidas”.
Respecto a trabajar en común
para este proyecto, Javier Castro afirma sentirse encantado por la
experiencia. “Escribir con Enrique ha sido todo un placer. Él se ha ocupado
de recopilar gran parte de los datos, correcciones y aportar sensatez a las
fantasías que me rondaban por la cabeza. No era fácil construir una trama
sobre un personaje como Benito de Soto, que podría caer mal al lector y, sin
embargo, creo que hemos hecho un buen trabajo y alcanzado nuestra meta.
Ahora es precisamente el lector, recomendando nuestra obra, el que debe
decidir si nuestro esfuerzo ha valido la pena”.