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El Real Madrid se consuela a costa de un Cádiz
ilusionante, en el Trofeo Carranza que gana el Betis
El mediático Real Madrid se
consoló el jueves y salió huyendo de Cádiz, un equipo merengue con la cabeza
puesta en la Supercopa, y que tuvo que molestarse en jugar contra el Cádiz, un
equipillo de segunda, en un torneíllo de verano, el LIII Trofeo Ramón de
Carranza, que en los madriles sonará a guasa. 1-3 fue el resultado
injusto del partido de la tarde, en el que los de García Remón demostraron
valentía. Pero el Trofeo gaditano tuvo además de un tercero y un cuarto, un
campeón y un subcampeón, después de jugarse una sosa Final. El defensivo Betis,
en el año de su centenario, se llevó la preciada copa tras empatar a uno ante un
Zaragoza más ofensivo, y tener más suerte en la tanda de penaltis. |
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El mediático Real Madrid se consoló el jueves y
salió huyendo de Cádiz, un equipo merengue con la cabeza más puesta en la
Supercopa, y que tuvo que molestarse en jugar contra el Cádiz, un equipillo de
segunda, en un torneíllo de verano, el LIII Trofeo Ramón de Carranza, que en los
madriles sonará a guasa. Y encima tuvieron que recoger una copita y todo, como
tercer clasificado, algo que parece les costó entender, incluso Van Nistelrooy
se hizo de rogar.
Más de 13.000 personas acudieron al partido de
Consolación, a las 18.30 horas –televisado por TVE-, para dis frutar
del enfrentamiento entre los dos equipos eliminados el martes y el miércoles.
Cádiz y Real Madrid sacaron de inicio un once titular bastante distinto, y el
espectáculo fue entretenido, con dos clubes mirando al ataque.
Lógicamente el equipo que preside Ramón Calderón,
que como cabía esperar no se dejó ver en esta ocasión por el estadio Carranza,
mostró su superioridad, sobre todo en la primera mitad, con diversas ocasiones,
aunque su primer gol tuvo que llegar de un penalti inventado por el árbitro, que
marcaba Soldado.
La segunda parte fue algo más amarilla, cuando los
hombres de García Remón jugaron con más desparpajo, y quizá descuidando bastante
la zaga. Y así llegó el empate de Enrique que se coló en el área como “pedro por
su casa” ante Pepe.
A partir de ahí se abrió más el choque, ya que los
blancos se despertaron y volvieron a llevar peligro. Y salió al terreno de juego
Van Nistelrooy –entre otros muchos cambios en los dos equipos- y marcaba en el
minuto 72 el segundo gol para el Real Madrid, cabeceando un saque de córner.
Poco después el defensa merengue Pepe, que tantos
millones de euros ha costado, demostró su “valía” escupiendo a Enrique, que se
había “cachondeado” de él en el gol local. Y a medida que se acercaba el final,
se fue calentando el ambiente, sobre todo a raíz de una presunta agresión de
Cacique Medina precisamente a Pepe, que también se reivindicó como actor
revolcándose en el césped, acción que terminó con el uruguayo y Diarra en la
calle, este último bastante mosqueado.
Y entre trifulcas, los visitantes aprovechaban
para coger adelantado a Contreras, que en esta ocasión defendía la portería
gaditana, y marcar el 1-3, en un centro de Balboa que desvió desafortunadamente
el canterano debutante Paco Vázquez.
Lo que restaba de partido y descuento, fue un
correcalles, en el que además el Cádiz tiró dos veces al palo, ante un Dudek tan
estático como en el gol del Betis en la primera semifinal del Trofeo.
Así, todo un Real Madrid, que hace más de 20 años
que no sabe lo que es levantar el copón del Trofeo, acaba tercer clasificado en
esta 53 edición de uno de los torneo históricos de este país, mientras el nuevo
Cádiz de la era Baldasano finaliza su digna y plausible participación, ante
rivales de superior categoría, el último clasificado. Los últimos serán los
primeros… dicen… ojalá se cumpla dentro de nueve meses.
LA FINAL PARA EL REAL BETIS
Pero el Trofeo gaditano tuvo además de un tercero
y un cuarto, un campeón y un subcampeón. Real Zaragoza y Real Betis se
disputaron la Gran Final, desde las 22 horas, ante unas 10.000 personas en las
gradas, que más bien se aburrieron.
El equipo sevillano estuvo muy bien plantado, sin dejar ni un
hueco, estilo Cúper, y el Zaragoza puso más calidad y más juego ofensivo. Aunque
en general fue una final sosa, que se llevaron los verdiblancos en la tanda de
penaltis tras acabar el choque empate a uno (goles de Rivas y Sergio García).
DIARIO Bahía de Cádiz |
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