|
El Parque Almirante Laulhé acoge hasta el próximo
7 de enero la exposición ‘Los aromas de Al – Andalus’, organizada por la Obra
Social de la Fundación La Caixa con la colaboración de la Fundación Municipal de
Cultura del Ayuntamiento de San Fernando.
Esta
exposición pretende recrear la historia y los ambientes de Al-Andalus a través
de una serie de espacios ambientales, imágenes y objetos tridimensionales. La
carpa instalada para la muestra, desde el pasado 15 de noviembre, abre de martes
a viernes de 12:30 a 14:00 horas y de 18:00 a 21:00 horas. Los sábados, domingos
y festivos de 17:00 a 21:00 horas. Asimismo, la muestra permanecerá cerrada los
días 24, 25 y 31 de diciembre y 1 de enero de 2007, según informaron fuentes
municipales a DIARIO Bahía de Cádiz.
La refinada sociedad andalusí fue amante de la
naturaleza y de los jardines, de los ambientes perfumados y de los manjares
aromatizados. Este hedonismo se manifestó muy particularmente en un gusto
especial por los tratamientos estéticos corporales y por el cultivo de la poesía
de temas florales, como un intento de plasmar literariamente la belleza
contemplada en la naturaleza.
Por ese motivo, ‘Los aromas de Al-Andalus’ invita a entrar en la ciudad
andalusí, a sentir que se camina por ella, penetrando en su aire y en su pulso,
como un visitante que llega de lejos a encontrarse con una parte de su pasado, e
invita también a conocer, a través de diversos módulos, todas las especias,
plantas y resinas de olor que, como no se producían en Al-Andalus, se tuvieron
que traer del Lejano Oriente.
El visitante de la exposición puede pasear por el zoco, mirando sus tiendecitas,
y captar sus múltiples olores, el bullicio de gente y el sol matinal que se
filtra por los toldos de cañas.
También puede entrar en silencio en la mezquita, oler sus perfumes y sentir, en
su recogimiento, como si el tiempo se detuviera y allí se encontrasen reunidos
los andalusíes de antaño.
A continuación, puede visitar la casa andalusí,
hospitalaria y generosa, que brinda, al atardecer, un rincón para descansar del
ajetreo del día, junto a los apetitosos efluvios domésticos que se desprenden de
su cocina.
Y, para acabar, nada mejor que detenerse en su jardín, amparados por la noche,
escuchando el canto de los grillos que compiten con el murmullo de la fuente y
aspirando el aroma intenso del jazmín. |
|