La alcaldesa de Cádiz, Teófila
Martínez, acompañada por el primer teniente de alcalde de Patrimonio, José
Blas Fernández, y por técnicos municipales, ha visitado el edificio de la
Cárcel Real, después de que el pasado 1 de octubre se firmara el documento
administrativo que formalizaba la reversión de la Junta de Andalucía al
Consistorio de dichas instalaciones. A juicio de la primera edil popular,
“hemos podido comprobar que se encuentra en un estado lamentable, provocado
por las humedades y por el cierre durante más de año y medio”.
Haciendo un poco de historia,
recordó que el Gobierno municipal lleva más de año y medio “pidiendo a la
Junta de Andalucía que nos devolvieran la Cárcel Real, antes incluso de que
desalojaran los juzgados”, que se encontraban en muy mal estado, poniendo
incluso en peligro al personal que trabaja en dichos puestos judiciales.
Desde el Consistorio gaditano, hace justo un año, se alcanzaba el compromiso
de guardar los archivos de los juzgados como máximo hasta que estuviera
lista la Ciudad de la Justicia.
Por ello, va a ser “una gran
tarea de este Ayuntamiento” rehabilitar el edificio, un inmueble que va a
ser muy importante para la ciudad, “un espacio fantástico” de cara a la
celebración del Bicentenario de la Constitución de 1812. Dicho equipamiento
está compuesto por dos plantas y sótano, así como por tres patios. Aunque el
sótano es una zona inservible que “requerirá la mayor tarea de las obras”
para la eliminación de las humedades del edificio por capilaridad.
En primer lugar, explica Teófila
Martínez en una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, “tendremos que llevar
a cabo un proyecto de rehabilitación de la fachada así como el cambio del
cerramiento de los huecos”. En estos momentos, los huecos de las ventanas de
la Cárcel Real se encuentran cerrados con aluminio blanco, lo que no impide
la entrada de humedad. Por ello, habrá que llevar a cabo tareas para la
duplicación de las ventanas con material estanco y un buen tratado que aísle
el edificio.
A la vez se realizará el
proyecto “de derribo” de paredes y paramentos que están dentro del edificio
y que no son originales, sino que se hicieron para albergar las salas
judiciales para dotar al inmueble de una mayor funcionalidad. Dichos
elementos, incluidos en el proyecto técnico y que serían derribados,
carecerían en todo momento de valor histórico y sin embargo restarían
capacidad para el uso de la Cárcel Real.
Asimismo, los técnicos
municipales tendrán que llevar a cabo el levantamiento de los planos del
edificio y compararlos con los que existen actualmente en el Ayuntamiento,
para analizar cómo afectaron las obras de adaptación del inmueble a sede
judicial y configurar qué se puede tirar y qué no.
SERÁ “UNO DE
LOS GRANDES EDIFICIOS DEL DOCE”
Según el planeamiento municipal,
en la primera planta podrían albergarse “importantes espacios o salas para
llevar a cabo actividades culturales de todo tipo”, y en la segunda planta
estaría la Casa de Iberoamérica. La alcaldesa concretó que esta sede de la
Casa de Iberoamérica estará compuesta por “dependencias administrativas
donde se gestionarán las relaciones con los países iberoamericanos, tanto
antes como durante y después de la celebración de 2012”. En este sentido, el
Ayuntamiento gaditano insiste en que se están realizando acuerdos con
ciudades y países iberoamericanos “que permitirán rentabilizar la
celebración del Bicentenario para ambas partes”.
Durante la visita, la alcaldesa
pudo comprobar ‘in situ’ el estado en el que se encuentra la Cárcel Real,
“uno de los edificios más importantes para la ciudad y del que el
Ayuntamiento podrá disponer de cara a la conmemoración del Bicentenario.
Para nosotros es un orgullo poder gestionar la propiedad de este inmueble,
que configurará un nuevo itinerario de la ciudad, con la concentración de
importantes posibilidades culturales”, como son Entrecatedrales, el Teatro
Romano, Santa María, El Pópulo y las Puertas de Tierra.
Desde el Ayuntamiento
“vamos a realizar todo lo que esté en nuestra mano, por conseguir que sea
uno de los grandes edificios del Doce, posibilitando que Cádiz sea lugar de
encuentro cultural con edificios como Santa Catalina, Reina Sofía, La
Merced, el Baluarte de Candelaria, la Casa Consistorial, el Palillero, La
Lechera y el Falla, así como el Castillo de San Sebastián y el Oratorio”,
entre otros. Además, Martínez insiste en que “tendremos que realizar un
notable esfuerzo económico, pero está claro que la ciudad lo va a
agradecer”.