29/11/2010. Nacho Martín
Algo se mueve en torno a la leche para niños. Las noticias se apilan respecto a ella. Tenemos por un lado la retirada de productos de los supermercados porque se detectó que había larvas de escarabajo en la fórmula infantil y, si bien los bebés necesitan proteínas para su correcto crecimiento, no parece que las larvas de coleóptero puedan considerarse el complemento dietético más adecuado para nuestros infantes. Pero esta noticia, pese a su impacto por el número de gente al que afecta la retirada de dichos productos, constituye tan sólo la punta de un interesante iceberg.
En Australia, la doctor Jennifer James sostiene que la fórmula infantil debería ser retirada de los supermercados, y vendida en las farmacias sólo con receta médica. Su argumento es simple: Los recién nacidos tienen que beber leche, sí, pero de teta humana. Sólo cuando existe algún problema de lactancia debería darse leche para niños. Pero si existe un problema de lactancia, lo lógico es visitar al médico, ell cual puede diagnosticar si el problema es real y recetar la leche infantil, o si con un poco de paciencia y ajuste de la madre al hijo y viceversa, la lactancia natural puede llevarse a cabo. Los críticos de la doctora Jennifer sostienen que limitando el fácil acceso de las madres a la fórmula puede ocasionarlas daños psicológicos. Interesante.
Prosigamos, Yahoo news publica las “diez cosas que deberían saberse sobre la fórmula infantil”. El contenido en bisfenol A, la imposibilidad de esterilizar bien su contenido, los futuros problemas de salud y la presencia de todo tipo de ingredientes extraños son algunas de las perlas del artículo de Amanda Whitney.
¿Algo más? Un estudio publicado en la revista BMC pediatrics por Shelle-Ann M Burrell y Christopher Exley detecta dosis de aluminio en la fórmula infantil por encima de los límites que estarían permitidos para el agua de grifo, por poner un ejemplo, y entre diez y cuarenta veces más grandes que la leche que, generosa y abundantemente, sale de una teta humana.
Y por último, circulando por Internet está el titular de que en los EEUU se detuvieron a 12000 madres por dar de amamantar en público: actividad, parece, tan peligrosa en el país de las libertades, que hay que pagar a policías para que lo eviten.
Tenemos un problema con las tetas, al haberlas transformado de una fuente de alimento infantil a un objeto sexual, y mucho más aún, tenemos un serio problema mental y social al creer que la revolución tecnológica y el hombre puede, en 50 años, crear un alimento para bebés humanos mejor que lo que la naturaleza ha logrado en un millón de años de evolución. La leche infantil es tan sólo una prueba más de que muchos de los llamados avances están tan sólo creando necesidades inexistentes que ya están solventadas de forma genial por la madre naturaleza. Bien sea el abuso de la cesárea, la obesidad o los problemas de la leche infantil, existe todo un rosario de problemas creados por la mercantilización de todas las facetas de la existencia, y la transformación de del ser humano en un engranaje de la máquina comercial: el consumidor.
Dejemos al niño que beba lo que debe, y a aceptemos la Naturaleza como parte de nuestras vidas. La alternativa es leche con larvas de escarabajo, bisfenol A y aluminio. DIARIO Bahía de Cádiz
* Publicado originalmente en alianzanews.com
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