Número 1926 - Año VIII - Jueves 09 de Febrero de 2012
   
 
 
Opinión
 
Algunos consejos para entrar en el paraíso

30/08/2010. Antonio López Hidalgo (Periodista y Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla) lopezhidalgo@us.es

ANTONIO LÓPEZ HIDALGOUn día, cualquier día, sin saber bien por qué, o sabiéndolo, todo comienza a carecer de valor, nada es ya como antes, todo importa poco, los días son largos y vacíos y la noches se tornan tormentosas, comienzas a escuchar voces desconocidas que te persiguen en los sueños, alcanzas apenas a ver la sombra de quien las pronuncia; en ocasiones se trata de una boca abierta y ves como tu cabeza penetra en esa boca de nadie y es ahí, intentando evitar tropezar con la campanilla y respirando el aliento encallado de alcohol de otras noches, donde descifras las frases que no quieres entender. Es, después de todo, como si las palabras cobraran vida y se hubieran reencarnado en un cuerpo prestado o postizo, y cada palabra adquiere forma y color diferentes y se mueven a tu alrededor ejecutando una danza que no entiendes, un ritual de sangre que se te mete por todo el cuerpo a regañadientes, pero que después forma ya parte de ti para siempre. Entonces es cuando estás preparado para matar.

Nunca debes hacerlo antes de recibir esta señal. La prueba inequívoca de que ya estás preparado para matar debes confirmarla con la primera víctima. Hay que elegir sin pudor y sin vergüenza, y siempre tirando a matar (y nunca mejor dicho); es decir, no nos vale cualquier reo de muerte. Debes pensar siempre en aquel profesor que te hizo daño ridiculizándote en clase, aquel amigo que se tiraba a todas las tías mientras tú no te comías un colín, ese otro que amasó una fortuna sin estudios y con sobornos, malgastando todas las horas de la vida nada más pensando en aumentar su patrimonio, o aquella chica a la que siempre amaste y que se esfumó con el tonto del pueblo. Suele ocurrir, ya sabes. Pero en todo caso, se trata de imponer un cierto orden ético en este caos desolador que es la vida. Ya sabes el lastre que arrastra la justicia, la corrupción interna de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, el putrefacto olor que dejan los políticos a su paso por las poltronas del poder, su obcecamiento por permanecer atados al sillón institucional, a la nómina fácil y abultada. De acuerdo todo ello, todo estaría justificado. No hay que leer El príncipe de Maquiavelo

En cualquier caso, el mundo se nos muestra muy ancho de cara a conseguir nuestros objetivos. Mi consejo es siempre acertar con la primera víctima. Si no quieres que la policía judicial te relacione con ella, puedes seleccionar de entre todos aquellos colectivos prescindibles para el progreso de la humanidad. Por ejemplo, un cura. No deja viuda ni huérfanos. Aunque liquides a unos cuantos, todavía quedan muchos más. Se reproducen como los gusanos de seda. La ventaja es que nadie los echa de menos porque nadie los aprecia. Ni el mismo Papa. Tampoco provocas ninguna catástrofe o crisis porque su labor siempre fue muy discutida. El problema es que aumenten los excedentes de vino, problema siempre fácil de atajar. Lo que deje de consumirse en misas, lo dedicamos a otras celebraciones civiles.

También estaría bien poner el objetivo y después la bala en un concejal, por ejemplo. Ellos, obviamente, no son poetas ni tampoco son culpables de que los poetas no sepan qué es una metáfora pero sí son culpables de todos los versos indigestos que se publican. Todo ayuntamiento que se precie convoca anualmente su concurso de poesía, y como premio o recompensa al galardonado le publican el libro (de momento, llamémoslo así). La consecuencia de todo este galimatías es que hay más concursos de poesía que poetas, por eso no es de extrañar que todo poeta que se precie cuente con uno o varios premios y con siete o catorce libros de poemas publicados que nadie lee (para bien de nuestros conciudadanos).

Una tercera opción podría ser ir directamente en busca de un poeta. Como ocurre con los curas o con los concejales de pueblo, hay tantos que nunca te acusarán de intentar aniquilar una especie en extinción. Que dicho de otro modo, si así fuera, sólo lograrías hacer algo positivo en bien de la humanidad, tan afligida en los preámbulos de este nuevo siglo. Además, tienes la historia a tu favor. En otros años, los poetas eran símbolo de libertad y progreso, por eso las dictaduras militares los liquidaban como a chinches o los mandaban a veranear a París o a Latinoamérica. Pero hoy, como abundan en demasía, y además escriben versos soporíferos. Muchos lectores serán los que agradecerán este acto de purificación del género por la vía de la consumación de hechos inevitables. En ocasiones se puede hacer tanto bien por la literatura escribiendo como exterminando poetas. Matando no aportas nada, pero limpias el desván de polvo y de muebles inútiles. Vamos que, como diría el otro, despejas el camino. Y la buena literatura, a fin de cuentas, es eso: conducirte al paraíso por la senda más recta. Seguro que en ese camino incluso nos tropezamos con algún Premio Nobel. Si no, al tiempo. DIARIO Bahía de Cádiz Antonio López Hidalgo

· ÚLTIMOS artículos de ANTONIO LÓPEZ HIDALGO, AQUÍ

· Artículos ANTERIORES (a abril de 2009) de ANTONIO LÓPEZ HIDALGO, AQUÍ


 

Enviar por e-mail
Imprimir noticia
Meneame
Digg
Del.icio.us
Fresqui
Yahoo
 
 
El Tiempo
2°C
Mínima: 1°C
Máxima: 13°C
Cadiz
 
Buscador de Noticias   Por palabras clave
 
  Buscar »
 
Buscador de Noticias   Por fecha
 
Desde:
 
 
Hasta:
 
    Buscar »
 






 
 
© 2004-2012 -- DIARIO Bahía de Cádiz v. 2.0 -- ISSN: 2174-4963 -- NIF: 75.817.982-T -- C/Profesor Antonio Ramos, 12, 3ºI CP.11.100 San Fernando (CÁDIZ)
 
Escribir Carta al Director | ¿Quiénes somos? | Preguntas frecuentes | Aviso legal | Contacto-Prensa | Publicidad | Twitter | Mecenazgo | Galerías de fotos
 
Desarrollo: Consultoría Web Rosiris.com - Partners: Monocromatica Diseños - Estudio Quadra