19/01/2010. Alfonso Candón (Presidente local PP-El Puerto)
Un basto estudio podríamos realizar sobre la historia de la democracia moderna en España, un estudio que englobase un balance, grosso modo, teniendo en cuenta siempre la opinión del pueblo, la participación del pueblo.
Pero para entender la verdadera democracia, muy lejos de la demagogia, la banalidad de su uso en lenguas viperinas, tendríamos que mirar hacia la antigua Grecia, la más pura y profunda civilización, donde el sistema de gobernabilidad, fiel y sincero, tanto por la participación, por la voz y el voto del pueblo, como por la idiosincrasia de sus gobernantes, son ejemplos hoy también.
Una idiosincrasia firme donde el concepto de ciudad primaba por encima de todos los valores, siendo el ciudadano servidor de la tierra que le ofrece lo que es como ser humano, incluso siendo educado por y para la misma, olvidándose el espíritu de individualismo y viendo un día a día como colectivo.
No hay que olvidar, como imagen de este antiguo sistema, la fidelidad y espíritu de colaboración entre los gobernantes, donde el arte de la palabra, la seducción de la misma, era el único arma del político, siendo la oposición no un enemigo del grupo de personas que gobernaban, sino un conjunto de personas que ayudaban a la hora de administrar la ciudad, siempre bajo las líneas de gobernabilidad de aquellos en los que los ciudadanos habían puesto su confianza.
Cierto es que esta idea se aprecia con escasa verosimilitud, pero no se escatimará en esfuerzos para que esta línea se lleve a cabo bajo las siglas del Partido Popular, en lo que será esta legislatura que acaba de comenzar.
Con espíritu de construir una ciudad con una mentalidad de cooperación, sin más intención que la de ver esta tierra desarrollarse desde los distintos ámbitos posibles por un único motivo, y no es más que por el inmenso respeto y pasión que desprende cada rincón de nuestra ciudad.
Sin duda alguna, serán los ciudadanos los primeros, sin demagogia y con la mayor sencillez y humildad posibles, puesto que sin la participación de las personas que viven en una ciudad, es imposible gestionar la misma.
Un camino nuevo que a los portuenses tienen como base para poder proyectar una ciudad, una idea de ciudad que nos ilusione a todos, que nos enorgullezca pertenecer a este rincón de la bahía y que nos haga sentirnos más unidos que nunca. Una política que como bandera alce la educación, la sinceridad y la honestidad, pero no en unas oficinas, no en los despachos, sino en la cátedra donde la vida sentencia; en la calle, donde los portuenses experimentan sus problemas, donde un político, que es servidor del pueblo, puede palpar y saber de primera mano la verdad de las personas que realmente son El Puerto.
Por ello, el Partido Popular quedará a partir de ahora lejos de toda contestación estéril, puesto que emprenderemos un camino hacia la verdad del pueblo, al cual rogamos accesibilidad para poder saber cómo y de qué forma podemos ser más eficientes.
Los populares emprendemos un nuevo camino con la esperanza puesta en los portuenses, pues desde ellos y por ellos será mucho más fácil alcanzar esa idea de ciudad que todos pensamos pero que muy pocos son capaces de llevar a cabo, sólo por una cuestión de principios, solo por una cuestión de conceptos, por y para El Puerto. DIARIO Bahía de Cádiz