18/01/2010. Ana Isabel Espinosa (Abogada, escritora y columnista) opinionanaespinosa@hotmail.com
Vivir en un sitio apartado de todo, idílico y lejano, se puede considerar paradisíaco y maravilloso, no tienen más que recordar que en la época dorada de Hollywood los astros del celuloide, llámense Brando, por ejemplo, se compraron una isla, para mayor poder y gloria de su propia estupidez.
En cambio, si se lo piensa bien y sobre todo si tienen que vivir en un lugar apartado, por narices, con lo que ello conlleva, rodeado de mar y una parte de tierra fronteriza y se ven obligados a depender del transporte marítimo, la situación se complica y mucho, se lo aseguro. Y ya ni les cuento, cuando una de las compañías que lo provee declara que como no es de interés público, pues hará de su capa un sayo… vamos que nos quedamos para vestir santos o engalanados y sin novio, en la puerta de embarque, sin barco que nos pase, vamos a poner... el estrecho.
No está mal, e incluso es beneficioso para el resto de la sociedad que las empresas se inflen los bolsillos, que den trabajo, que inviertan, pero hay determinadas cosas que van más allá del beneficio económico y entre ellas está dar un buen y justo servicio a los ciudadanos, que sin él son incapaces de llevar a cabo sus necesidades más básicas, como es por ejemplo el transporte por mar. Porque, díganme por favor, qué les parecería a ustedes si la compañía que les suministra, no se pónganse a pensar, por ejemplo la electricidad, dijera que a las horas que hay menos consumo y por tanto no interesa la inversión, cortará la electricidad, por el elevado gasto y el poco beneficio.
En Ceuta la empresa naviera Euroferrys quiere suprimir la primera rotación de la mañana, con lo cual los primeros pasajeros que van a trabajar a la ciudad o los que transportan artículos perecederos o cosas imprescindibles, para el buen funcionamiento, de la también comunidad autónoma, se verían muy afectados, por no decir ignorados y ninguneados.
Que Ceuta es una de las ciudades más cosmopolita y variada, con población acogedora y poliglota, con gentes amables y trabajadoras, nadie lo duda, pero que encierra una problemática, paradójicamente por todo ello, por la diversidad, por el aislamiento, por la cercanía física acuciante de Marruecos, tampoco es un gran secreto. No debería -entonces- agravarse más todo ello, teniendo -además- en cuenta que los ceutíes son exactamente iguales que cualquiera de los ciudadanos que pueblan nuestras comunidades, ciudades y pueblos, y que por lo tanto deberían tener los mismos derechos a moverse con absoluta libertad y no estar plegados a los dictámenes de una compañía marítima, que, como es natural al ser un emporio empresarial y no una ONG, pone primero los puntos sobre los beneficios, antes que en las necesidades ciudadanas.
Si ya es difícil soportar el mal tiempo, los temporales, con sus vientos de levantes de sobre fuerza que impiden el transporte, aislándolos de la península, ¿cómo podemos permitir, que, cuando es posible el transporte por mar, porque las condiciones son apropiadas, no se dé todo el empuje para ello?
La gente que vive en Ceuta, pero también la gente que trabaja en Ceuta y vive en la península, necesitan de un medio que los haga sentirse iguales en derechos al resto de la comunidad española, garantizando su movilidad, con horarios que les permitan acceder a sus puestos de trabajo y a visitar o comprar en la península, cuando quieran. Si esto pasara en cualquier parte del estado español con líneas de trenes o autobuses, la opinión pública pondría el grito en el cielo, pero en un pequeño corpúsculo de tierra, estratégicamente situado, llegan las tormentas, los retrasos de los barcos, las anulaciones de las salidas y llegadas, los temporales de lluvia, frío y viento y la gente, noble por naturaleza, ni se queja y lo que peor, encima pone buena cara. DIARIO Bahía de Cádiz
· http://anaisabelespinosa.blogspot.com
· ÚLTIMOS artículos de ANA ISABEL ESPINOSA, AQUÍ