Día 6. wwwpuntotetasyculospuntocom Un amigo, el mismo de ayer, me ha escupido hoy que soy un cabronazo.
-Pero con todas las letras: c-a-b-r-o-n-a-s-o.
-¿Y gordo?
-Ni te imaginas el mosqueo que se cogió mi novia ayer por sms cuando ha encendido el ordenador y ha visto que has puesto lo de sus tetas y su culo en el Internet. Y luego por el msn, todo el rato asín :-\ y yo me he quedado asín :-X . ¿Tú estás enfermo?, tú estás salío. ¿No tenías otra cosa para rellenar? Que es mi piba, la futura madre de mis niños, un respeto… Que no quiero que los pajeros cibernéticos se toquen delante de mi Chari. ¿No te habrás tocado tú, no? Porfavor… Pero di algo, no te quedes callado…, mecagoen. Con la de mujeres que hay en el mundo, y tú, nada, mi novia, qué envidioso que eres, cacho cabr…
-… ¿Quieres la dirección de la página?
-Claro… oye, y ¿sale guapa?
-Ponte las gafas.
Hoy de banda sonora: ‘Algo’, de El robot bajo el agua
Día 7. Insert coin
Bajé hoy a tomar un café al bar de la esquina. Siempre hay un bar en la esquina. Me he levantado flojeras de la cama, sin fuerzas para oír la escandalosa cafetera. Por otro lado, quería ojear eldiario ‘by the face’ -mira qué moderno me ha salido-, y enterarme un poco de lo que pasa en el mundo de las agencias y gabinetes de prensa, manchándome los dedos de tinta, nada de clik clik clik. Y además, para ser sincero… me apetecía ver tetas y culos en tres dimensiones, no sé porqué… y la camarera debe tener de eso.
-Hola, ¿qué te pongo?
-(Mírale a los ojos, a los ojos, ¡pordios!…) Un café. Gracias.
-¿Café?
-(¡Sí café, café!, ¿qué pasa, no puedo tomarme un café a las tres de la tarde? ¿esto es una cafetería no?) Sí café. Con leche. En taza. Muy caliente. Gracias.
Dos o cuatro minutos después, ha vuelto con el café, y unas aceitunas, verdes. Con hueso. Me he puesto a comer aceitunas, mientras le daba vueltas y vueltas y vueltas al café, hasta marearlo. Lo mismo hago con mi vida… Y se me han quitado las ganas de café… ¡a las tres de la tarde! Tampoco he podido leer el periódico. Sólo tenían lavoz, y elmarca, y con ambos dos me salen sarpullidos. Y senos, senos… la camarera tenía más años que la madre de mi madre, y pellejo… Subí a mi casa y me volví a meter en la cama. Misión fallida. Game over.
Hoy de banda sonora: ‘Come pick me up’, de Ryan Adams
Día 8. Fortapt Durante tres minutos y veintinueve segundos, hoy, he sido perdidamente feliz. Feliz. Es lo malo de las canciones, que acaban. Sí, puedes rebobinar la cinta –no sé cómo se traduce ese ejercicio tan analógico a digital- y volverla a oír y sentir tropecientas veces más, pero ya no es lo mismo: los escalofríos, los vellitos de punta, la mente más allá, los deditos de los pies a ritmo… no es lo mismo. Sólo hay una primera vez. Y esa vez ha sido irrepetible. Mamá, gracias por no apuntarme a ese cursillo intensivo de noruego.
Hoy de banda sonora: ‘Fortapt’, (de la película ‘Mannen som elsket Yngve’) por Rolf Kristian Larsen
Día 9. La capucha de mi sudadera amarilla Me he despertado hoy en medio de la playa. Sobre las nueve o diez de la mañana, el sol ha empezado a taladrarme el cerebro, y me ha despertado, en medio de la playa. Un poco muy confuso, me he incorporado, me he quitado la capucha de mi sudadera amarilla, me he encendido un cigarro, y he comenzado a hacer memoria: ¿qué coño pasó ayer para que haya amanecido aquí, rodeado de madrugadores bañistas que me miran raro? A ver, a ver… recuerdo que bajé con unos medioconocidos a la playa, a lo de los conciertos por la cara. Creo que a ninguno nos interesaba lo más mínimo la música de los triunfitos –si eso es triunfar, prefiero seguir siendo un perdedor-, pero ahí estábamos, en la fría alfombra de arena, adorando unas botellas de ron y algún artesanal canuto, charlando de esto y de lo otro, con los gorgoritos de fondo. Terminó la música, huyó la masa, comenzó a hacer fresquete, apagaron los focos, y ahí estábamos nosotros, en calzoncillos y bragas, haciendo el cafre en el agua. Las cosas del barcardí. Luego seguimos haciendo el tonto en la arena, sin ropa y sin vergüenza, buscamos un ángulo muerto para evitar a los dos o tres mirones del paseo marítimo y… noooo, ya me voy acordando… (mamá, sáltate las próximas líneas). Los jueguecitos dieron paso a los toqueteos casuales, y de ahí a la orgía, del tirón… Pero, no puede ser, ¿qué hemos hecho? La Eva, la Sandra, la Chari… y, noooo ¡el Pablete, el Julián y el Selu!... ¡nooooo! Me volví a poner la capucha de la sudadera amarilla. Me volví a tumbar boca abajo, pese a la erección, a comer arena, a seguir soñando. Hasta que una cuadrilla de la limpieza me ha sacado de mi mismo. Y ahí estaba yo, legañoso, en medio de la playa, bajo la mirada escrutadora de bañistas sin vida que parecen querer meterse en la mía. ¿Qué coño pasó ayer para que haya amanecido aquí y así? Me he incorporado, me he quitado la capucha de mi sudadera amarilla, me he encendido un cigarro, y he comenzado a hacer memoria…
Hoy de banda sonora: ‘Resiste’ (en vivo), de Interama
Día 10. Pónele onda Hoy ha sido una jornada resacosa. Cuando me he vuelto a levantar, sobre las once de la noche, me he comido una pera. He revisado el correo electrónico y me he topado con uno de esos email-cadena que tiro a la papelera al instante, junto al hueso de la pera. Hoy no. Lo remite la Chari a todos sus contactos, y el encabezado explica: “esto es lo que se supone que debes hacer: pónele onda y no arruines la diversión. Copia. Cambia todas las respuestas por tus propias respuestas, y reenvíalo; la teoría dice que aprenderás muchas cosas sobre tus amigos y ellos sobre ti. Es fácil y entretenido”. La práctica me dice que es una pamplina mu gorda. Pero… sí ayer perdí mis calzoncillos, los coloraos, porqué no perder ahora un poco de tiempo y dignidad. ¿Bajo a bailar con Bisbal o respondo este absurdo cuestionario de demasiadas preguntas? -¿Por qué te pusieron tu nombre? Yo más bien preguntaría porqué me pusieron aquí. Nadie me consultó. -¿Le pides deseos a las estrellas? Ya no. -¿Pan con qué? ¿Y esto a qué viene? Pan con… mortadela. -¿Te gustan los animales? Claro, todos. Menos los verdes, los que dan asco, babean, andan a cuatro patas, muerden, mean, cagan, y no dan los buenosdías cuando te ven. -¿Cuántos hijos tienes? Aún soy hijo. -¿Si fueras otra persona serías tu amigo? Emmmm… los amigos ni se buscan ni se eligen ni se compran, simplemente surgen. Algo así como por generación espontánea. -¿Tienes un diario de vida? Sí, morirme, no te jode. No sé qué coño quiere decir esta pregunta. Paso palabra. -¿Eres sarcástico? No, no creo en dioses. -¿Harías puenting? Sin cuerda… -¿Cuál es tu cereal preferido? No hago esas cosas. No soy un pervertido. -¿Te desabrochas los zapatos antes de sacarlos? Pues supongo que sí. Aunque a veces duermo con ellos. Ofú. -¿Crees que eres fuerte? Tanto como He-Man. Yo tuve un muñeco de esos de enano, que daba cosquis. Se rompió la cadera. -¿Tu helado preferido? Mientras esté frío y no sea azul ni verde… -¿Rojo o Rosado? Manteca colorá y Paco Rosado. -¿Qué es lo que menos te gusta de ti? Nunca lo he pensado… ¿qué no soy calvo? Vamos, lo que tengo en la cabeza… -¿A quién extrañas mucho? A don Pimpón. -¿Te gustaría que todos te respondan? No espero que nadie me responda… pero no soporto que la gente me ignore… -¿Qué color de pantalones y zapatos tienes puestos? No llevo… dejémoslo ahí. -¿Lo último que comiste hoy? Una pera. -¿Qué estás escuchando en este momento? Nada. Me escucho a mi mismo, mi cabeza soltando chorradas. Nunca se calla. -¿La última persona con quién hablaste por teléfono? Ni idea. Yo las cosas las hablo a la cara, o a las espaldas, como debe ser. O me las callo, como casi siempre. -¿Trago favorito? El agua del mar. Pero un buchito ná más. -¿Deporte favorito para ver por televisión? No veo la tele, y menos tenis o fórmula uno. -¿Comida favorita? Desde que lo probé, el salmorejo. Hace ocho años que no lo como, desde que lo probé. -¿Final triste o final feliz? Triste, siempre triste, como la vida. -¿Tienes mascotas? Si la tuviera, la tiraría por el balcón. Soy mucho de arrojar las cosas por el balcón. -¿Día favorito del año? Está por llegar... -¿Besos o abrazos? Abrazos teletubbies. Bien fuerte, alguno tiene que terminar por fuerza en beso, o guantazo. -¿Eres una persona alegre? ¿Soy una persona? -¿Color favorito? Verde, que te quiero verde. -¿Qué viste anoche en la tele? ¡Qué no veo la tele! Desde que quitaron ‘Médico de Familia’, ni me asomo. -¿Rolling Stones o los Beatles? Ni uno ni otro. Aunque el ‘Yesterday’ tiene su punto. -¿Dónde es lo más lejos que has estado de tu casa? ¿Cortadura? Con la mente he estado lejos, muy lejos. Pocas veces estoy en mi casa. -¿La última vez que tuviste sexo? Ayer. Creo… una orgía… -Época en la que te gustaría vivir. 1898. Con los de la Generación del 98. Encajaría bien. -Un libro. ¿Uno? Hay muchos. Para no ser original: ‘El Principito’, de Antoine de Saint-Exupéry. Básico para ser. -Un programa de televisión. Y dale… -Un dibujo animado. Nunca he sido de dibujitos… ¿Dragones y Mazmorras?... tu el bárbaro, tu el arquero, acróbata, magos y el caballero… o Mofli… Me voy a poner tierno, verás… -Una película. ¿Una? ‘Nadar solo’ de Ezequiel Acuña. La primera que se me viene a la cabeza. Una peli en la que no pasa nada, pero pasa todo. -Una actriz y un actor. Cecilia Roth. Y actor, alguno habrá, pero no me sé el nombre… Sebastian Urzendowsky. Gracias google. -Una flor. De plástico, la que quieras. -Una fruta. Melocotones en almíbar. -¿Tienes algún piercing o tatuaje? En la punta del… ejem. No. -Un lugar de vacaciones. Cádiz. Qué remedio. -Un país. España no. -Alguien a quien admiras. A don Miguel de Unamuno. -Una revista. El superpop… vaya tela. -Lo más lindo de la vida. Una charla con un amigo, sin reloj, sin móviles. -Un buen recuerdo. Alguno que otro hay. Me lo reservo. -¿Qué te hace llorar? Cosas como la muerte de Belén Rueda en ‘Los Serranos’. Qué dramón de capítulo. Lo ví por casualidad. ¡¡Qué no veo la tele…!! -¿Qué te hace reír? Una buena ocurrencia. -¿Qué no perdonarías nunca? Ni perdono ni dejo de perdonar. No tengo ese don. Allá cada cual con su conciencia. La puta conciencia. -Un miedo. Morir. Aunque… me da más pánico la muerte de los demás. -Una frustración. Vivir. -Marca de ropa. Por mi, iría en bolas por la vida. Hasta la playa. Allí me pongo el bañador, que si no multan. -¿Eres feliz? No. -¿Te emborrachaste alguna vez? Alguna vez estoy sobrio. -¿Los amigos son para siempre? Qué pregunta más moñas… A ratos pienso que sí. A ratos sé que no. -¿Hay alguien enamorado de ti? Ojalá que no. No sabría cómo responder. Supongo que le tiraría por el balcón. -¿El día o la noche? La madrugada, siempre que no tenga que madrugar.
Hoy de banda sonora: ‘Fecha caducada’, de Los piratas