cuponsur.com'
Número 2245 - Año IX - Jueves 23 de Mayo de 2013
   
 
 
Yo, GAZPACHO
 
Día 31. Moraleja: I know I have to go

31/08/2009. YO, GAZPACHO

Hace un mes me propuse lanzar al día una parrafada estival y ¿fresquita?, y entonces, pese a comprometerme con los jefazos de este bendito periódico, no estaba muy seguro de si cumpliría mi palabra, de si mi agosto tendría fin. De hecho aún no sé cuál es el fin de mis letras, y menos aún en pleno verano, cuando la gente sólo quiere ver tetas y culos… A unas horas de volver a la rutina monótona de la mano de septiembre, sólo me resta demostrar que mi denso gazpacho resultante se despide tras vueltas y vueltas y vueltas, con un principio y un final que retorna al origen, cerrándose este círculo vicioso, como todo relato con moralina que se precie... Y como ya anticipé, un gazpacho impregnado de primera persona del singular, la más egoísta, la que siempre va con uno, aunque uno no sepa muy bien adónde va, la que nunca te deja por muy solo que estés. Y eso es agobiante. Ese yo que sabe todo lo que tú sabes, aunque no lo expreses, aunque lo calles, aunque ni te lo plantees. Le odio. Me odio. Casi tanto como las lágrimas, todas, sobre todo las de cocodrilo. También las de verdad. No puedo estar más incómodo y jorobado que junto a una persona que llora. Una persona que sufre. Una persona que pide a gritos consuelo, que yo –mierda, otra vez yo- no sé dar. Eso no lo enseñan en clase, ni los libros, ni los padres, al menos los míos. ¿Si no soy capaz de consolarme a mi mismo, cómo voy a consolar a los demás? Y no es que me lleve mal con la tristeza, con la pena. No aguanto su ostentación. Mira qué bien disimulo yo. Tantos años de caretas… que la gomilla ya molesta. Irrita casi tanto como alguien que viste camiseta sin mangas, y encima levanta los brazos. Debe ser un trauma, de cuando era un enano con sus primeros pelos, pero nada en las axilas, ni uno. Por mucho que me miraba en el espejo del cuarto de baño, nada. Hasta que dejé de interesarme por ellos, y surgieron. Cómo es la naturaleza. Iba a añadir lo de que es sabia, pero no lo será tanto, cuando luego te sale pelo en el pecho. O en la espalda. Por favor, madre naturaleza, ¿tú sabia? Y el hombre un animal racional, sí sí… Quizá me he pasado con el pepino o le falta un chorro de vinagre, pero así es, así huele, así sabe mi gazpacho, nada que ver con el artificial de tetrabrik que te obliga a tragar esta puta sociedad en verano, y en invierno, y siempre.

PD: Gracias a quienes os habéis bebido mi mejunje sorbito a sorbito, durante todo el mes, como niños buenos, sin tirármelo a la cara. Gracias a Interama, Los Piratas, El robot bajo el agua, Coiffeur, Jaime sin tierra, Ariel Rot y Andrés Calamaro, La Casa Azul, Miranda!, Brian Eno, Cat Stevens, Amaral, Intoxicados, Extremoduro, Ryan Adams, Árbol, El otro yo… por convidar a la música, inspiradora, reconfortante.

Hoy de banda sonora: ‘Hibernación’ (acústico), de Interama


Día 30. Aún digo nosotros
Borracho. Estoy borracho. No sé cuántos cubatas llevo, pero todo me da vueltas y vueltas y vueltas. Huelo a borracho. Apesto a borracho con ganas de mear. Cuando uno está alcoholizado hace muchas idioteces, como pedir otra y otra y otra vez la penúltima copa, destrozar a viva voz pasodobles de Martínez Ares, o enrollarse bajo la luz de la luna con un amigo, delante de su novia con tetas y culo. O sentarse frente al ordenador y abrir el messenger, por si acaso está ese mismo amigo al otro lado. Ese amigo que está muerto. Muerto muerto... Como no se conecta, y estás borracho, optas por vomitarle en una carta lo que no te atreves a escupirle a la cara en la cara, porque tú sí eres un cobarde, sin gafas, con faltas de ortografía, escondido detrás de circunloquios y torpes palabras. Le confiesas que le echas de menos, que le echarás de menos, que siempre le has echado de menos, que te da igual que sea un tío, y que le gusten los tíos, y que le gustes tú; porque a ti también te gusta él. Aquí puntualizas que eres un tío, sí, al que no le ponen los tíos, no. Pero las personas sí, alguna. Y por cosas de la lotería cósmica, de dioses omnívoros, o de quien coño sea, tú, o sea, él, es una persona, una persona para echar de menos, de las que no sobran, por la que merecía la pena tirarse por el balcón. Le subrayas, con letra negrita, que estás borracho, y que los borrachos hacen cosas de borrachos. Acercaste la silla al ventanal, te pusiste los dedos en la nariz, como el que se va a sumergir en la piscina, y te precipitaste por el balcón. Eres mucho de arrojar cosas por el balcón, le repites… mierda, pero vives en un bajo, y lo único que has conseguido es hacer el ridículo, y una herida en una rodilla. Le prometes que la próxima vez subirás a la azotea. Le prometes que estás borracho y que escribes cosas propias de borrachos, de borracho del Romanticismo por lo menos. Promesas que no valen nada nada nada… Visito una vez más el cuarto de baño, meo, me refresco la cara, me miro la rodilla con la sangre reseca, vuelvo al ordenador y me pienso dos veces si darle a ‘enviar e-mail’… No estoy tan borracho. 

Hoy de banda sonora: ‘Promesas que no valen nada’, de Los piratas


Día 29. Sí. Pero no lo sabe
He metido la mano en la papelera, o lo que es lo mismo, el puntero del ratón en elementos eliminados, y ahí está ese puto email-cadena. Su email como respuesta al que reboté hace días en un momento de debilidad. Sin abrir. Virgen. Ignorado. En el encabezado explica: “esto es lo que se supone que debes hacer: pónele onda y no arruines la diversión. Copia. Cambia todas las respuestas por tus propias respuestas, y reenvíalo; la teoría dice que aprenderás muchas cosas sobre tus amigos y ellos sobre ti. Es fácil y entretenido”. ¡Qué manera de perder el tiempo...! Le he echado un vistazo post mortem, como el que examina un testamento. Y leo y releo, para mantenerle vivo, exprimiendo cada respuesta, cada frase, cada ironía, cada triple sentido, cada palabra, cada letra. Y sigo llorando y moqueando. No te chives a mi madre.
-¿Por qué te pusieron tu nombre? Tiene que haber algún motivo para llamarme Pablo. Hay cosas que no tienen por que tener explicación. Digo yo.
-¿Le pides deseos a las estrellas? Los deseos no se piden, se persiguen.... y eso cansa.
-¿Pan con qué? Con manteca.
-¿Te gustan los animales? ¿Valen mis hermanos?
-¿Cuántos hijos tienes? No tengo ni tendré.
-¿Si fueras otra persona serías tu amigo? Sí. No quiero dejarme solo.
-¿Tienes un diario de vida? Si lo tuviera no te diría que lo guardo en el cajón de los calcetines.
-¿Eres sarcástico? Bueno…
-¿Harías puenting? Bueno…
-¿Cuál es tu cereal preferido? No sé, los de la rana.
-¿Te desabrochas los zapatos antes de sacarlos? Depende del zapato.
-¿Crees que eres fuerte? Más me vale.
-¿Tu helado preferido? Frigo-pie.
-¿Rojo o Rosado? Amarillo.
-¿Qué es lo que menos te gusta de ti? No ser yo.
-¿A quién extrañas mucho? Más que a gente, extraño momentos pasados, con esa gente que si no estuviera, la extrañaría.
-¿Te gustaría que todos te respondan? Bueno…
-¿Qué color de pantalones y zapatos tienes puestos? Un bañador negro y una camiseta sin mangas amarilla; ah, y descalzo.
-¿Lo último que comiste hoy? Un shánwi.
-¿Qué estás escuchando en este momento? Árbol. Muy recomendable.
-¿La última persona con quién hablaste por teléfono? Saltó el contestador automático.
-¿Trago favorito? Una lata de kas naranja.
-¿Deporte favorito para ver por televisión? Fútbol.
-¿Comida favorita? No sé, no tengo hambre,
-¿Final triste o final feliz? Un poco de todo. Malo si te deja indiferente.
 -¿Tienes mascotas? ¿Mis hermanos?
-¿Día favorito del año? El 11 de noviembre.
-¿Besos o abrazos? Depende…
-¿Eres una persona alegre? Claro, claro...
-¿Color favorito? Amarillo.
-¿Qué viste anoche en la tele? No sé, ni me quiero acordar.
-¿Rolling Stones o los Beatles? Help, I need somebody…
-¿Dónde es lo más lejos que has estado de tu casa? No me acuerdo. Por el norte y con mucho frío.
-¿La última vez que tuviste sexo? A ti te lo voy a contar.
-Época en la que te gustaría vivir. Dentro de cien o doscientos años.
-Un libro. Uno que me impactó, con la tapa amarilla. Lo devolví a la biblioteca y nunca más me he acordado del título ni del autor. Así que… pon ‘El alquimista’ de Coelho.
-Un programa de televisión. Los documentales de la dos. Eso siempre queda bien ¿no?
-Un dibujo animado. Los de Astérix, pero los porno no, los de siempre.
-Una película. A  ver… ‘Y tu mamá también’. Sobre todo por la frase final, que me dejó KO.
-Una actriz y un actor. Ya que estamos: Maribel Verdú y el otro, Gael García Bernal.
-Una flor. Soy alérgico a las cosas sin utilidad.
-Una fruta. Cerezas, pero me dan pereza.
-¿Tienes algún piercing o tatuaje? Las ganas, de uno en la ceja. Pero no es plan.
-Un lugar de vacaciones. Lejos, donde no me reconozca nadie.
-Un país. Uno muy lejano, pero que me entiendan.
-Alguien a quien admiras. Así en general, a los que tienen dos huevos.
-Una revista. No compro.
-Lo más lindo de la vida. Algún libro. Algún disco. Alguna peli. Alguna persona.
-Un buen recuerdo. En mi cabeza están. Aunque a veces dudo de si son productos de mi imaginación.
-¿Qué te hace llorar? Mi otro yo. Y mis gafas.
-¿Qué te hace reír? Algo gracioso, no sé.
-¿Qué no perdonarías nunca? ¿A quién? a mi oculista.
-Un miedo. El rechazo.
-Una frustración. Tener cuatro ojos.
-Marca de ropa. Esta pregunta es para pijos.
-¿Eres feliz? Yo sí. Yo no.
-¿Te emborrachaste alguna vez? Me emborracharon alguna vez.
-¿Los amigos son para siempre? Sí. ¿Sí?
-¿Hay alguien enamorado de ti? Sí. Pero no lo sabe.
-¿El día o la noche? Muy de noche.  

Hoy de banda sonora: ‘El fantasma’, de Árbol


Día 28. No vino el rey, tampoco me importó
Tampoco estoy hecho para velatorios y funerales. Estoy incómodo. Lo reconozco, si no sé comportarme en una boda inundada de falsa alegría precocinada, menos aún en estas situaciones en las que gente lo pasa peor que mal, por fuera y por dentro, y otros muchos simplemente se dejan ver, y exhiben dos lágrimas. Leí que cuando fallece un allegado nos jode básicamente porque nos está recordando que a nosotros también nos llegará ese último día. Pronto, quizá. Es un razonamiento egoísta, pero los vivos somos así, unos egoístas de mierda… Aunque los muertos nos ganan: se van y a los muertos vivientes aquí que nos den. Y raras veces dicen adiós… Egoístas de mierda… Me colé en el tanatorio sin haber dormido ni comido, con la misma ropa, lo que hacía que no pasara muy desapercibido entre tantos tonos oscuros. El luto es soso y superficial. Entre susurros silenciosos, callados, de aquella sala fría, fui estrechando manos y repartiendo besos a conocidos desconocidos que me sonaban, poniendo mi cara de resignación. Mi cara de pésame. Incluso con la Chari. Hasta que me atrapó la madre del Pablete, desconsolada, interpelándome amargamente porqué porqué porqué. Como tres puñaladas. Durante los largos minutos de ese íntimo abrazo tuve tiempo para sentirme un estúpido privilegiado por conocer al muerto mejor que la propia mujer que le había dado la vida, más que nadie en esa ojerosa habitación. O eso me temía. Me di miedo. A continuación me vi un poco asesino, un mucho fraticida. La culpa. La puta conciencia. Ni me acerqué al ataúd. Salí, huí de ese cuarto, busqué los servicios, me miré borroso en el espejo y me puse la capucha de mi sudadera amarilla. Y lloré. Lloré más todavía. Una parte de mi se va en esa caja de madera. 

Hoy de banda sonora: ‘Jesucristo García’, de Extremoduro


Día 27. Catapúm chimpúm
Me sentía aliviado aquella madrugada, con catorce kilos menos. Hacía días que tenía como un nudo aquí, sin embargo chatear con el Pablete poseía su efecto analgésico, sin receta. Ahora, una charla real, una risas, unas piñas, y curado. Si le hubieran dado al play para que sonara una oportuna música ambiental, estoy casi seguro de que habría bailado y cantado, esquivando farolas y saltando bancos en esa plazoleta desierta a la espalda de mi piso. Pero hoy tampoco se respiraba en el aire ni violines ni pianos, qué mierda... Un grillo, y a lo lejos el motor de una scooter. Me apoyé en una señal de prohibido, todo prohibido, busqué un cigarrillo y el mechero. Me llevé el fortuna a los labios, saludé con una mano al Pablete que se acercaba manejando el cada vez más ruidoso ciclomotor, giré la ruedecilla del encendedor tres veces y me arrimé la llama, escuché un catapúm chimpúm. Inmediatamente me vino al coco aquella sentencia del gran Unamuno: ‘Dios, cuando no sabe qué hacer de nosotros, nos mata’. Corrí sin esperanzas a la carretera. A Pablo, despatarrado en el asfalto y con la camiseta sin mangas rasgada, le asomaba un hilo de sangre roja de la oreja. Allá tirado a unos metros sí mantenía algo de vida la moto y un run run deprimente, allá el casco quitamultas, allá las gafas con un cristal quebrado, allá un perro atropellado... El mismo cadáver perruno que lleva allí aplastado desde hace semanas, sin oírme tocar la guitarra, hoy una trampa mortal para mi amigo. Aún tenía los ojos abiertos, pero ya no me veía, por mucho que yo le mirara. Tarde, como siempre. En unos minutos, la escena se colapsó con sirenas y luces que daban vueltas y vueltas y vueltas. Me quedé sentado en el bordillo, mirándote a los ojos. Mirándote, sin verte…

Hoy de banda sonora: ‘Wild world’, de Cat Stevens


Día 26. Me dijiste no way
Ni en el azar ni en presentimientos, no creo, no… Pero esta noche estaba su careto, amarillo, conectado al messenger. Vaya escalofrío: no quería hablar con él, necesitaba hablar con él. ¿Qué hacer cuándo la persona con la que te desahogas desde que te asfixias es la misma que ahora te genera ese ahogo? Adiós columpio, de cabeza al tobogán.
   Pablo dice:
Olaaaaa
   Gazpacho dice:
Hola Pablete
   Pablo dice:
Ké haces? Estás desaparecido
   Gazpacho dice:
Nada. Y tú?
   Pablo dice:
Igual
   Gazpacho dice:
A las tres de la madrugada?
   Pablo dice:
Sí, son las 3. Komo todos los días a esta hora, a las 3. Pero hoy al fin t has konectado
   Gazpacho dice:
Hace calor
   Pablo dice:
Algo… killo, para hablar d nada, me sigo tokando los huevos eh
   Gazpacho dice:
Huevón, de qué quieres charlar? Y por qué escribes tan malamente…??
   Pablo dice:
No sé… A ti ké t parece?
   Gazpacho dice:

   Pablo dice:
Hace más d una semana k no t veo el pelo, no me koges el teléfono. No t hagas el subnormal con las karitas, k t konozko.
   Gazpacho dice:
No me conoces. Yo tampoco. Tampoco te conozco a ti
   Pablo dice:
No seas subnormal al kuadrado. K me gusten los tíos… no kambia nada. Soy yo
   Gazpacho dice:
Ya. Me da igual
   Gazpacho dice:
No, no, no me da igual…
   Pablo dice:
A ver, kítate el nudo de la pixa… y eskribe
   Gazpacho dice:
No me da igual que…
   Pablo dice:
K sea marika?, lo puedes poner, k no mira naide
   Gazpacho dice:
Sí ya… el problema es que…
   Pablo dice:
K me gustas tú
   Pablo dice:
Kómo t konozko!!!
   Gazpacho dice:
No me conoces. Yo tampoco
   Pablo dice:
Y ahora estás muerto d miedo porke nos besamos la otra noxe, la del koncierto, y en las barbakoas. Y se t pasa por la mollera k tú tb eres gay o bisexuá o zoofílico, ké sé yo, k yo tb te pongo o algo. Por un beso. Estás cagaíto por un beso. Eso t pasa.
   Gazpacho dice:
Qué dices? No inventes. A mi me gustan los culos y las tetas. Si pasó lo que pasó fue porque estábamos ciegos de todo. Y ¿pasó? Y ni me acuerdo... Y ahora me vienes con que te mueres por una picha. Si quieres te cuento que no paro, llevo toda la semana follando con pibones
   Pablo dice:
Jajaja ké fino t ha salío. Si tan klarito lo tienes por ké me rehuyes?
   Gazpacho dice:
Encima te ríes
   Pablo dice:
Ké kieres k haga, k me ponga melodramátiko komo tú? No has visto tú kulebrones ni ná. T rekuerdo k el k lleva años sin poder ser yo soy yo, no tú. Tú eres ahora el k estás konfundío con tu yo, y tú sabrás porké. Mi yo lo tengo ya klaro, aunque sólo t lo haya dixo a tú
   Gazpacho dice:
Pero porqué me tienes que decir nada?
   Pablo dice:
Pensaba k eras mi amigo. Los amigos se kuentan kosas…
   Gazpacho dice:
Pero… llevas callándote años… mintiéndome
   Pablo dice:
Me engañaba a mi mismo, no a ti. No eres el ombligo del mundo, sabes?
   Gazpacho dice:
Del mío?
   Pablo dice:
Del tuyo?
   Gazpacho dice:
A ver Pablo que te repito que me la trae floja que seas así, que no me hayas dicho nada hasta ayer porque son cosas tuyas y además es una putada, no debe ser fácil, joder… pero que me salgas con que te pongo… estás de coña?? que estamos hartos de vernos en bolas, desde enanos, que has dormido en mi cama, que… que eres como mi hermano
   Pablo dice:
Incesto???
   Gazpacho dice:
????
   Pablo dice:
Kéee, piensas k porke me guste un chico le voy a darporculo. T voy a violar?… No estamos hablando de sexo, gili…, si todo fuera eso... ni t puedes imaginar la d veces k me veo como una mierda por sentir estas kosas por ti, killo
   Pablo dice:
Picha, creía ke eras un poko más abierto d koko, k eres del PP o ké?
   Gazpacho dice:
No me digas esas cosas Pablete, no es eso, es que… te pongo!!… y cómo te miro ahora a la cara?? Cómo te miro a los ojos??
   Pablo dice:
Y kómo t miro yo a ti idiota?
   Gazpacho dice:
Te odio
   Pablo dice:
Sólo me odias??
   Pablo dice:
......
   Pablo dice:
Pos fale...
   Gazpacho dice:
Hay algo peor?
   Pablo dice:
Entonces no se ké haces hablando cnmigo.
   Pablo dice:
Jajaja
   Gazpacho dice:
Matarte, pero es que por msn.... ya me dirás. Qué frío
   Pablo dice:

   Gazpacho dice:
Aunque no quiero que nadie muera por mi, me sentiría como culpable
   Gazpacho dice:
Es lo que le pasa al tío del libro que te conté
   Gazpacho dice:
Se siente culpable del suicidio del colega
   Gazpacho dice:
Por no sospechar que se iba a matar, cuando pensaba que lo conocía
   Pablo dice:
K yo no me voy a matar, eee, tranki… La mejor forma d k eso no pase es no tener konciencia
   Gazpacho dice:
Sí, la puta conciencia
   Pablo dice:
Mi konciencia tiene sueño
   Gazpacho dice:
Oye, Pablete, esto de chatear es una mariconada mu grande. Por qué no bajamos y nos tomamos algo
   Pablo dice:
Son las 4 de la madrugada, marikona
Gazpacho dice:
Y?
   Pablo dice:
K a ver dónde enkontramos un bar. Y me vas a tener k mirar a la kara
   Gazpacho dice:
Es de noche. Está oscuro… pero quítate las gafas
   Pablo dice:
Kabronaso
   Gazpacho dice:
En diez minutos en la plazoleta
   Pablo dice:
Ok
   Gazpacho dice:
Corto y cambio
   Pablo dice:
Korta la tuya
   Gazpacho dice:
Sí si…
   Pablo se ha desconectado, el mensaje se mostrará la próxima vez que el usuario inicie sesión.

Hoy de banda sonora: ‘Adiós carnaval’ (en vivo), Ariel Rot


Día 25. Sentado en un meta-columpio
Llevo todo el día pensando en qué escribir. Hasta que se me ha venido a la cabeza escribir que llevo todo el día pensando en qué escribir. A esto se le llama metaliteratura o metagazpacho, no sé muy bien… Mientras le doy vueltas y vueltas y vueltas a con qué rellenar esta parrafada diaria, me olvido de que llevo jornadas escondiéndome de una verdad verdadera. Coño, me acabo de acordar, ¡coño!… Volviendo a mi intrahistoria, he bajado, me he sentado en un columpio y pese a sentirme ridículo, ahí he permanecido horas, no delante del papel en blanco, más bien frente a la vida gris. Un mundo en mis narices en el que no pasa nada. Nada que me sirva de pretexto para novelar unas líneas de mi vida. Niños haciendo de niños, de niños cafres. Niños haciendo de mayores y mayores haciendo de niños. Padres haciendo de padres porque hay padres. Parejas haciendo de parejas, sin rubor. Palomas haciendo de buitres. ¿Y yo? ¿Cómo encajo yo en este puzzle pintoresco de tarde-noche de mes de agosto, de carreras, pelotazos, trapicheos, pipas y más pipas, cotilleos, besos y magreos, chillidos, picotazos…? ¿Qué pinto yo balanceándome en el columpio, cuando puedo tirarme de boca por el tobogán?, es mucho más divertido… (ahora dejo este remate en puntos suspensivos y el texto se queda así, como muy grave,  a la vez que choca con ese giro súbito del relato. Uy, esto creo que no debería escribirlo. ¿Dónde está la goma en este ordenador?). 

Hoy de banda sonora: ‘De vos conmigo’ de Coiffeur


Día 24. Contigo sólo puedo perder
“Mírame a los OJOS”. He encendido el móvil y he leído tu mensaje corto, desafiante. He apagado el móvil, como el que huye de… de que ocurran cosas. No sé qué ostias me pasa desde el otro día que tengo como un nudo aquí. No sé qué ostias me pasa pero no puedo. No puedo mirarte a los ojos. 

Hoy de banda sonora: ‘Me estás atrapando otra vez’, de Ariel Rot (con Mclan)


Día 23. Amor de hotmail
-¿Estás solo? ¿Me puedo sentar? ¿Quieres ser mi amigo, en facebook?
-… siéntate.
-Te voy a hacer una foto con el iPhone para colgarla en mi blog, a ver, sonríe…
-…
-¿Me das tu email? Así te puedo mandar la foto, y unos powerpoints, mira que… qué guapo. Te voy a hacer otra, mejor… si no ya te doy un brochazo con el photoshop.
-…
-O mejor aún, ¿tienes tuenti? ¿Cuántos amigos tienes? Yo ya supero los cuatrocientos quince. Ahora mismo voy a twittear que estoy contigo… no se lo van a creer.
-No…
-Mira, te voy a escribir en esta servilleta mi messenger, porque boli sí tendrás, luego me agregas, y si surge, y no me han cortado el wifi en el hostal, tenemos sexo en vivo… pero sexo seguro: ponte la webcam ¿ehh?
-Es que…
-Bueno, me voy que me he dejado el emule abierto, y me he comprometido a subir al youtube unos videos de una amiga con el dedo metido en la nariz, verás qué éxito... Te daría un beso, y con lengua, pero, con esto de la gripe nueva esta, mejor prevenir; seguimos conectados vía Internet, que ahí tengo actualizado el antivirus, jajajaja.
Así, me ha entrado y me ligado esta tarde en la cafetería de la esquina ‘divinaavinagrada89’, de Logroño. Aunque no le he entendido del todo, no me he podido resistir al encanto de una guiri con rima en coño. Nada de chats pornos y páginas para solterones, desesperados y frikis salidos. Yo triunfo en la calle y en chanclas, debo ser una especie en peligro de extinción... Pero no soy de piedra, y ya sabes cómo es la mezcla de calores, morbo y curiosidad… esta noche acudí a la cita, y constaté que a mi logroñesa le pica, es una loba multiorgásmica en la cama… pixelada, a 20 frames por segundo. Me he subido la cremallera de la bragueta, la he eliminado como contacto del hotmail y he tirado la servilleta manchada, con su correo electrónico, por el balcón. Corto contigo. Esto sí que es un amor de verano… 

Hoy de banda sonora: ‘Especies que desaparecen’, en una versión de Andrés Calamaro y Ariel Rot


Día 22. Singin' in the rain
He babeado otra vez con ese clásico. Lo necesitaba. Me da esperanzas el Gene Kelly, chapoteando en los charcos como un crío, cantando y bailando bajo la lluvia, desafiando la tristeza implícita de cualquier chaparrón. ¿Y por qué la película de mi vida es tan poco… tan poco peliculera? Sí, ya sé, algo de culpa la tengo yo, quizá. Pero me niego, simplemente buscando la taquilla aborregada, a que me cuelen unos efectos especiales atolondrantes y unos tiroteos a cámara lenta o a que me manchen la escena con un alien de tres cabezas saliendo del ombligo de aquella señora, mientras me tomo un tinto con casera. No. Sólo le pido a mi director que entre diálogos –conmigo mismo y con otros- me haga bailar y cantar. A mi, y a los secundarios colocados por algún motivo a mi alrededor, en cada secuencia de mi existencia. Que, en el contexto de mi guión vital, acompañe mis estados de ánimo con un tema acorde y pegadizo –si puede ser con violines y con un piano estremecedor-, y una coreografía no excesivamente rococó. Me lo imagino, con suave travelín de cámara, y mira, mamá, se me van los deditos de los pies… Está claro que quien filma este monótono mundo de planos, contraplanos y planos generales, y quien nos maneja como títeres lacios, no ha visto en su puta vida un buen musical. 

Hoy de banda sonora: ‘Julia vive en una película’ de Interama


Día 21. No dije no
El mensaje de SOS al móvil era conciso y preciso: “Te necesito. Compra condones en la farmacia”. La Chari me volvía a pedir auxilio y como un ‘superman’ con singulares poderes -más que rayos X de película X-, volé a su casa. Un sexto y el ascensor averiado. Sinceramente, sin muchas ganas de hacer una buena obra. Pero así soy yo, no sé decir que no. Esa tarde, dos veces no dije no: la primera contra la pared del salón, peligrosamente cerca de los alelados peces de colores de la pecera; la segunda, ya en la cama, más tiernamente, rodeado de peluches. Acabamos, como el obrero acaba su rutina en la fábrica, y fumamos. Era tal el silencio en ese dormitorio que dolía. Tan callado, tan mudo, tan afónico, y tan incómodo, que sentí vergüenza. No teníamos nada de qué hablar. Hundí la colilla en el cenicero, me puse los calzoncillos, los coloraos no, y me preguntó, sin ganas, que si me iba, y le dije que sí, que tenía que madrugar. Sonaba a mentira y lo era. Cuando me subía el pantalón y me colocaba bien los bolsillos me preguntó si le había dicho algo al Pablo de que estábamos juntos. ¿Juntos? Le dije que tal vez, y que no estamos juntos. Puso cara de alcachofa y me replicó que obviamente no estamos juntos, que no está enamorada de mí, pordiós, que qué me pensaba, que cómo se iba a pillar por mí con esta cara y con tantas mierdas en el coco, y que en cuanto encontrara a alguien que follara, sin gafas claro, y que además tuviera dinero, que me olvidara de ella. Me terminé de acordonar la otra zapatilla y me fui, sin ni siquiera recrearme por última vez con su culo y sus tetas. Ya en el portal me di cuenta de que no me puedo olvidar de quien nunca ha tenido un sitio relevante en mi cabeza…, la de arriba. Al menos, no me ha cobrado. ¿Cuándo aprenderé a decir que no, mamá? 

Hoy de banda sonora: ‘Inevitable’ (en vivo) de Los piratas


Día 20. ¿Por qué? ¿Por qué?
Después de unos días sin salir de casa, ha llegado el momento de la verdad: no quedan yogures de fresa en el frigorífico. Qué metáfora de la vida… en este mundo todo se acaba, aunque tenga pedacitos. Salí, cerré el portón, me acerqué a los buzones, giré la cabeza, y ahí estaba él, sentado en el escalón. Pequeño pero con mirada grande, y desafiante. El niño de la vecina, la del primero be.
-¿Pedrito?, ¿te pregunto qué haces ahí?
-Si quieres… Mi madre, que me ha dado un grito y me ha mandado a tomar viento. Espero… me he asomado y no corre ni pizca de aire. Espero…
-Ah. ¿Puedo esperar contigo?
-Bueno… pero no molestes eh.
-Vale vale, qué genio. Yo me siento aquí, calladito.
-…
-…
-Me aburro.
-Es lo que tiene esperar.
-¿Y tú qué esperas?
-Eso me pregunto yo todas las mañanas…
-Oye ¿tú con quién vives? ¿Tu mujer dónde está?
-No tengo novia. Nadie me quiere.
-Oye ¿pero quién hace la comida?
-¿Yo? Eres un poco ¿machista?
-Ah. Oye y ¿cuántos hijos tienes?
-¿Yo? Ninguno. ¿Me has visto alguna vez con niños o empujando un carrito o qué?
-No sé. ¿Y cuándo vas a tener?
-¿Y tú para qué quieres que tenga yo niños?
-Porque sí.
-Buen argumento.
-Oye y ¿tú vas a ser como mi padre?
-¿Por?
-Sí, todo el rato gritando. Y está todo el rato: ¡Pedro apaga la tele!; ¡Pedro, la luz!; ¡Pedro cierra el grifo!; ¡Pedro come!; ¡Pedro límpiate los mocos!; ¡Pedro Pedro Pedro… qué pesao…!
-Es que los padres son… padres, son así. Son cosas de los genes.
-Tú no gritas. Claro como no eres padre. No tienes novia, no tienes novio. No tienes hijos, no tienes perro, no tienes gato. ¿Tú qué tienes?
-… tengo hambre.
-¿Por qué?
-Porque hace unos días que no como.
-¿Por qué?
-Porque no tenía ganas.
-¿Por qué?
-Porque… estaba pensando, en cosas de mayores.
-Ah claro... Yo cuando sea mayor no voy a pensar… bueno, me subo que si no mi madre va a empezar a gritar. Tú quédate esperando si quieres.
-Sí, yo sigo esperando. Sigo esperando. 

Hoy de banda sonora: ‘No tengo ganas’ (en vivo), de Intoxicados


Día 19. Sin parada
Soy mucho de arrebatos, no sé si lo he contado. Esta mañana he abierto un ojo en el sofá, y en un pis-pás, ya estaba buscado un vuelo muy barato en Internet a alguna parte del mundo redondo: 27 euros más tasas, ida y vuelta. Y ahora estoy en Copenhague, sí, pisando suelo danés. ¿Y por qué no? Me fascina viajar, sí viajar, el durante. Ya sea en un avión o en tren catorce horas, o en motocarro hasta el Río San Pedro. La sensación de estar en camino, desde un punto X a un punto Y... cuando estoy en Y, no sé muy bien qué hacer. Lo mismo me pasa en X. Probablemente terminé pillando un taxi hasta Z. Vueltas y vueltas y vueltas, siempre. Copenhague es bonita, sí, es muy Copenhague. Muy limpio todo. El avión de regreso sale a las 22.07 horas. Son las 22.07 horas. He abierto un ojo y en la tele sigue puesto el canal Viajar. Ahora huyo a Kuala Lumpur. Lo mejor de viajar es que estás tan pendiente de que no se te pase la parada que acabas despreocupándote de preocupaciones. Odio que no se me pase la parada. Quiero seguir. 

Hoy de banda sonora: ‘Algunos hombres buenos’, de Los Rodríguez



yo, gazpacho verano DIARIO Bahía de Cádiz

Escribe tu comentario
Ver comentarios
Enviar por e-mail
Imprimir noticia
Meneame
Digg
Del.icio.us
Fresqui
Yahoo
 
 
El Tiempo
16°C
Mínima: 14°C
Máxima: 25°C
Cadiz
 
Buscador de Noticias   Por palabras clave
 
  Buscar »
 
Buscador de Noticias   Por fecha
 
Desde:
 
 
Hasta:
 
    Buscar »
 

Pincha AQUÍ para leer el último número de la revista 'BiCentenario'


Formación diariobahiadecadiz.com

 
 
© 2004-2013 -- DIARIO Bahía de Cádiz v. 2.0 -- ISSN: 2174-4963 -- NIF: 75.817.982-T -- C/Profesor Antonio Ramos, 12, 3ºI CP.11.100 San Fernando (CÁDIZ)
 
Escribir Carta al Director | ¿Quiénes somos? | Principios Editoriales | Aviso legal | Preguntas frecuentes | Contacto-Prensa | Publicidad | Mecenazgo | Galerías de fotos
 
Desarrollo: Consultoría Web Rosiris.com - Partners: Monocromatica Diseños - Estudio Quadra