16/09/2012. Dany Rodway (FOTO: Eulogio García)
Mucha, mucha gente, de todos los rincones de España, tras auténticos palizones y horas de carretera en miles de autobuses, tomó el centro de Madrid en la mañana del sábado 15 de septiembre, para lanzar un mensaje contundente: el rechazo a los nueve meses del Gobierno de Mariano Rajoy, que tendrá la legitimidad de eso que la seudo-democracia que a PP y PSOE le interesan que tengamos llama mayoría absoluta, pero hoy por hoy, no tiene el aplauso de una mayoría social del país –incluidos muchos de sus votantes-, tras sufrir y padecer una y otra reforma –recorte/tijeretazo de derechos sociales/laborales, es lo mismo-, todas ellas contradiciendo el programa electoral –las promesas- de estos conservadores que vendían “cambio”. Pero ¿a peor?
‘Quieren arruinar el país. Hay que impedirlo’ era el lema elegido por esta marcha masiva –la Policía ha contado sólo a 50.000 o 60.000 personas, mientras los organizadores han preferido no entrar en ‘guerra de cifras’, ante la evidencia de las imágenes; aunque para que sean menos evidentes, se prohibió a los convocantes que un helicóptero tomara imágenes aéreas de la masa-. Una protesta calurosa –en los dos sentidos- promovida por la Cumbre Social, una plataforma integrada por sindicatos y numerosas organizaciones civiles, que básicamente insta al Gobierno central a cambiar de rumbo en sus políticas o a dimitir por no poder cumplir sus promesas. Lo triste es que por mucho que se grite, por mucho que se patalee, este Ejecutivo se va a hacer el sordo. Por lo que se presenta un otoño muy calentito.
Apenas incidencias se registraron durante esta macro-manifestación del 15-S vigilada atentamente desde arriba por un helicóptero y mucha policía, disimulada estratégicamente –se produjeron contadas detenciones al finalizar el acto-; y permitida por Delegación del Gobierno hasta las 13.30 horas. Una marcha integrada por diversas ‘mareas’: trabajadores de la enseñanza, de la salud, otros empleados públicos y de otros sectores, parados y más parados, políticos de algunas formaciones de izquierdas, sindicalistas, camisetas rojas, verdes, negras, naranjas, pancartas y más pancartas, banderas y más banderas…
Desde Andalucía los sindicatos sí calculan que pudieron movilizar a unas 30.000 personas en unos 500 autobuses –de ellos 14 fletados por UGT en la provincia de Cádiz, y en uno de ellos viajó DIARIO Bahía de Cádiz ‘empotrado’ hasta la capital, y algunos más por CCOO, además de los de CSIF y otras organizaciones-, que salieron por la noche de sus puntos de origen camino de los alrededores de la estación de Atocha en la capital. Autobuses que partían o pasaron recogiendo a trabajadores, desempleados, familias enteras, matrimonios… de Cádiz, Chiclana, San Fernando, El Puerto, Puerto Real, La Línea, Algeciras, Jerez, Barbate, Conil, Sanlúcar o Trebujena
Desde Atocha, el personal fue despertando y desperezándose, y concentrándose en la Plaza de Neptuno pasadas las 10.30 horas y de ahí, la marcha, sin principio ni final, fue avanzando a trompicones hasta lo más cerca que se pudo de la Plaza de Colón, lanzando las consignas y mensajes esperables –en cuanto a la columna andaluza-: “Andalucía no se recorta”, “Andalucía es roja todavía”, “Qué pena, qué pena que no ganó Arenas”…
Aunque alguno que otro, contándote su caso personal –“trabajaba para el Ayuntamiento de Jerez y aún deben dinero”, “me quedé parado hace un mes y ¿ahora qué?”, “no sé qué futuro quieren los jóvenes de mi pueblo si no se molestan ni en estar aquí”- lamentaba que deberían haberse unido muchas más personas a la protesta, que ni las horas de incómodo viaje ni los 10 euros que había que abonar, justificaban quedarse en casa tal y como va el país.

“DEL ESTADO DE DERECHO SOCIAL AL ESTADO DE BENEFICENCIA”
Ya en Colón, alrededor del tablao y tras algunas actuaciones reivindicativas –con la macrobandera de España de fondo y una extemporánea protesta de bomberos catalanes independentistas a un lado-, llegó el momento de los discursos, pasado el mediodía. Y curiosamente, el momento en el que el ruidoso helicóptero de la Policía Nacional comenzó a hacer pasadas a baja altura, lo que irritó un poco más a los acalorados manifestantes.
El secretario general de UGT, Cándido Méndez, fue directo: “sobran las palabras. Aquí hay mucha gente, gente que no se quiere resignar, que está hasta la coronilla de un Gobierno que en tan poco tiempo ha hecho tanto daño a casi todos, menos a los ricos”. “Para este Gobierno no hay nada intocable. Pretenden pasar del Estado de derecho social al estado de beneficencia”, remarcó, antes de avisar de que “esto no es el principio ni el final de nada; el 15-S debe ser un formidable catalizador social”.
Por su parte, el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, subrayó que “a lo mejor con esta manifestación Rajoy se entera de cuál es la realidad. No nos resignamos, hay alternativas”, incidió resaltando en que “nos quieren anestesiar”, “los recortes son el camino del suicidio” y todo alentado por “la rebelión de las élites”. “Se pretende aprovechar la crisis para una involución social y política sin precedentes”. Finalmente Toxo señaló que “la huelga general sería lo más fácil; la llave de esta huelga la tiene el Gobierno, llegaremos tan lejos como ellos quieran”.
Los líderes de los sindicatos mayoritarios, y el manifiesto que se leyó como culmen del acto –agitado por otro grupo de bomberos y un ataúd con un muñecote desafiante con el careto del presidente del Gobierno-, también aludieron a la necesidad de convocar un referéndum sobre las políticas del Ejecutivo, “que se consulte al pueblo español”. Los organizadores insistieron en no dar cifras sobre el número de manifestantes, pero si anotaron que si el aforo de esta plaza Colón es de un millón y “está desbordada”.
Más allá de las 13 horas, la manifestación-concentración se dio por concluida, y la marea humana empezó a dispersarse –aunque algunos, como los de Izquierda Anticapitalista, aún tenían ganas de reivindicaciones con una festiva mini-protesta- en busca de un lugar idóneo para sacar el bocadillo, de un bar con precios indecentes -3 euros por una cerveza en vaso de plástico-, y los más afortunados, directos al autobús para emprender el camino de vuelta. Es el caso de uno de los buses de CCOO con destino Jerez-El Puerto. Saliendo sobre las 14.30 horas, una inoportuna avería poco después, hizo que el viaje terminara muy de madrugada.
Una importante paliza, las de estos compañeros y del resto que invadieron Madrid durante unos horas este 15-S, que debería hacer reflexionar al Gobierno popular, que uno no se pega casi 20 horas de viaje ida y vuelta por gusto. Es complicado entender que se erijan como representantes del pueblo aferrándose a los resultados maquillados por las urnas, cuando ese pueblo sale a la calle porque no se siente representado por ellos... Dany Rodway
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· FOTOS de la marcha a Madrid del 15-S, AQUÍ
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