24/08/2012. Félix García Ortiz de Galisteo
CRÍTICA. “Todos los raros fuimos al concierto...” de verano que consiguió traer por primera vez a Cádiz, el pasado 22 de agosto, a Love Of Lesbian (LOL). Mucho se habían prodigado ya por la capital andaluza y ese había sido el modo más sencillo, para los fans gaditanos, de poder escucharles en vivo. Llegaban directos desde Almería, donde recalaron la noche anterior para ofrecer un show más de esta intensa gira en la que llevan inmersos desde abril. Pero los barceloneses no venían solos.
“Media hora antes...” de que comenzara el recital que todos esperaban ver, los miembros de Bafles saludaban al gentío desde el escenario aún exhaustos. Ellos habían sido los encargados de cumplir la labor del grupo telonero y cumplieron con creces. Calentaron las palmas de las manos y los pies a un público que tuvo que aplaudir y saltar contagiado por su potente rock de carretera.
Media banda ya ha hecho brincar a media Europa con el proyecto G.A.S. Drummers, estos son Pablo Magallanes (guitarra) y Rafael Camisón (batería), y a ellos se les suman las cuatro cuerdas de Bo Aguilera y las dos -vocales- de Laura B.
Aunque suenen mal las comparaciones en esto de la música, si mezclan en sus mentes el desgarro en la voz de la Luz Casal más rockera con la contundencia rítmica de AC/DC y pequeñas gotas de los arreglos de The Who, pueden imaginar el sonido de Bafles. Sí, son referencias muy genéricas y probablemente no del todo acertadas, pero ayudarán a los lectores a saber por dónde van los tiros de “A medio camino”, el LP que autoeditaron recientemente y están presentando en sociedad hoy por hoy.

“Y tanto os daba ocho como ochenta...” minutos esperando en la puerta a los fanáticos que hicieron cola, desde horas antes del concierto, a las puertas del amurallado recinto. Habían conseguido las primeras filas, esas en las que se puede sentir cómo se encoge el estomago al sonar fusionados los golpes del bombo y las notas más graves del mástil del bajo. Detrás de ellos, algo más media plaza principal del Baluarte repleta de gentes de muy diversas en edades y estilos, prueba de que el éxito de LOL no está basado únicamente en el fervor que sienten por ellos los (respetables) jóvenes gafapastas.
“La luz se desmayó, ¿Con cuál van a empezar?...” se preguntaban muchos hasta que sonaron las primeras notas de “Nadie por las calles”, uno de los temas del disco doble “La noche eterna Los días no vividos” que han lanzado a mitad de este 2012 y con el que han recibido ya disco de oro por el altísimo nivel de ventas.
Pero en su setlist aparecen también temas de los trabajos que han sacado desde 2005, año en el que rompieron con lo anglosajón sacando por primera vez un disco en castellano, “Maniobras de escapismo”. Más tarde llegó “Cuentos chinos para niños del Japón” (2007), que les dio fama en el panorama independiente español y un puñado de singles como “La niña imantada”, el tercer tema que sonó en el concierto y desató el ánimo de los más puristas seguidores.
Luego vinieron “Las noches reversibles”, “Las malas lenguas” y “Segundo asalto”. Hasta entonces, el público había respondido mucho más que la banda. Santi (voz, guitarra y líder espiritual) destacó que era la primera visita de LOL a la ciudad y que en el autobús habían hablado de, por esta razón, darlo todo esa noche. Parecía más un recordatorio a sus compañeros que un simple comentario y surtió efecto. Con un tono algo dudoso y sin previas palabras Julián Saldarriaga preguntó si nosotros (por los gaditanos) éramos los de “Alcohol, alcohol...” y el público coreo la mítica canción con simpatía aunque por las palabras del guitarrista pareciera conocer tan poco la idiosincrasia de la Tacita como un americano de Kentucky.
“Tiene poderes” este Santi Balmes, mueve sus manos con lentos gestos y el público lo imita seguidamente como si de un monitor de aeróbic se tratara. Sale indemne de pequeños despistes y consigue con ello meterse, aún más si cabe, al público en un bolsillo que debe tener muy holgado. El espectáculo fue in crescendo en emotividad y se hacía cada vez mayor la comunión entre músicos y oyentes. Entonces llegó 1999, una obra maestra contenida en un LP del mismo nombre. Nada de poesía, letra puramente visceral no apta para corazones inestables que narra el fin de una relación que acabó antes que el siglo XX. Hubo lugar al final del tema para el mítico “¿Porqué te vas?”, el cual reversionan brevemente con gran acierto dado que la temática le viene que ni pintada.
Después “Allí donde solíamos gritar” vino súbitamente, como un viaje en el tiempo hacia una década posterior, para contarnos el futuro de esa historia que parecía truncada. “1999”, el disco, es una muestra de que LOL descubre las tendencias
estéticas en el momento oportuno, cuando están naciendo. Cada día es más “trend” el look de los años 90 tanto a nivel textil como fotográfico, y en eso ellos fueron unos de los pioneros poniéndolo en práctica para aquel álbum.
“Habían expandido su emisión...” y bajaron del escenario por un breve lapso de tiempo. El público, sin mucha organización, pidió bises...o trises y a la vuelta llegó “Club de Fans de John Boy”, del que sus versos entrecomillados están encabezando algunos párrafos de esta crónica ya que parece que la letra fuese autobiográfica o, quizás, John Boy sea un referente en el que se mira el lider de estos “amor de lesbiana”.
“Incendios de nieve” despertó a la Alameda Apodaca con su coro cantado al unísono por cientos de gargantas ya entregadas y dio paso a la sección más movida del repertorio en la que Love of Lesbian muestra su lado más freek e irreverente.
El Baluarte se convirtió, primero en un cabaret con “Marlene, la vecina del ártico” y luego en una discoteca con “Me amo” o “Algunas plantas”, que cerró la noche con esa letra tan ácida dedicada a los neo hippies.
Puede que sea difícil volver a tenerlos por nuestra provincia próximamente, hasta entonces pueden repasar su recomendable discografía en los puntos virtuales y gratuitos de siempre y, en el mejor de los casos, adquirir sus discos para apoyar su carrera y que podamos volver a disfrutar de ellos. DIARIO Bahía de Cádiz Félix García Ortiz de Galisteo
