17/08/2012. Juan M. Mesa
CRÍTICA. Argentina, la gran voz del flamenco de nuestro tiempo, de nuevo vino a Cádiz y para ofrecer un recital completo de cante y dominio del flamenco, bien acompañada a la guitarra por Eugenio Iglesias, además de la caja tocada por José Iglesias y el acompañamiento de un trío de palmeros. Unas doscientas personas acudieron a escuchar a la cantante onubense y, aparte de un variado repertorio de flamenco, disfrutaron de una noche espléndida del viernes 10 de agosto adornada por el colorido y belleza del Castillo de Santa Catalina, magníficamente ataviado para la ocasión. Los palos flamencos de siempre, soleá, seguirillas, tanguillos, alegrías, malagueñas, bulerías y fandangos sonaron a nuevo en la voz de Argentina, que adornó su concierto con melodías traídas del recuerdo de su viaje al Mar del Plata argentino, realizado el año pasado.
El concierto duró algo más de hora y media, que ya es decir para este tipo de música, tan exigente. Pero además, la joven cantaora tuvo que superar, con profesionalidad y madurez artística, un evidente problema nasal, del tipo que fuese, para sellar su valía artística con una voz de canto clara y potente. Argentina, con su vestido negro ceñido acabado en una pequeña cola blanca y gris, destacaba sobre el fondo blanco de la ermita del Castillo; un regalo para los ojos del público que asistió a
su concierto. Se situó justo en el centro de los acompañantes que arroparon a la perfección los cantes de la joven onubense.
Elogió Argentina en varias ocasiones a Cádiz y su acogida, y dijo sentirse feliz de volver tras su actuación en el Gran Teatro Falla en el 2008, gesto que agradecieron los presentes, así como su entrega en la interpretación de su repertorio. Empezó con estrofas del tango de La Repompa: “Dios mio dame paciencia”: cantó Una triste existencia, malagueña de Enrique El Mellizo, la soleá con estrofas como “si sufres, sufres callando tus penas...” y siguió con otros palos como seguirillas, tanguillos y bulerías.
La parte sentimental vino con el recuerdo de su estancia en Mar del Plata, donde Argentina María López Tristancho participó en el IV Congreso Iberoamericano de Cultura. En memoria de esta estancia, realizó una conmovedora versión de la conocida zamba ‘Alfonsina y el mar’, de los argentinos Ariel Ramires y Félix Luna. También arrancó aplausos al público con las alegrías y coplas a Cádiz. La artista anunció, para alegría de la audiencia, la pronta aparición de su tercer disco, antes de cerrar el concierto con fandangos de Huelva, sin micrófono, con las melodías de Valverde y Alosno. Un excelente colofón a su actuación. DIARIO Bahía de Cádiz
