09/08/2012. Francisco Mesa
CRÍTICA. Suscribo el calificativo de maestro que circula por las redes sociales en favor del Guillermo Pastrana, un reconocimiento a su apasionada interpretación en el concierto celebrado en el Claustro de Santo Domingo de Cádiz, pero también a su trabajo de divulgación de las composiciones musicales para violonchelo de compositores del siglo XX.
Es preciso destacar, a este respecto, la intrepidez de Guillermo Pastrana al confeccionar el programa de su concierto compuesto, entre otras, por obras de Penderecki, Gubaidulina y Vasks. La dificultad que el aficionado encuentra en la comprensión de la música contemporánea suele generar una pobre recepción de estas obras, en general. Se arriesgó por tanto el joven granadino a que el éxito no le acompañara por mor de su programa, o que éste condicionase el aprecio a su trabajo como chelista. Sorteó con éxito esta dificultad gracias en gran medida a su magistral toque con el violonchelo, pero también porque supo conducir a todos, con sencillas palabras y ejemplos visuales, por los vericuetos de las obras para violonchelo compuestas en la segunda mitad del XX.
Fue el mismo programa que presentó en noviembre del año pasado en Granada con motivo del XX aniversario del Archivo Manuel de Falla, Un programa “chocante”, según el propio músico, que dejó en el tintero para otra ocasión una buena parte del espectáculo asociado con el juego de luces y sombras de su première.
El público recibió con frialdad los Nocturno y Serenade del ‘Divertimento’ compuesto por el polaco Kryzsctof Penderecki, pero cambió notablemente la recepción de la obra con el Scherzo, en el que se aunaron intensidad musical y apasionamiento con la exhibición virtuosística del intérprete.
La alternancia de ‘Preludios’ de Gubaidulina y Ricercari de Gabrielli resultó una mezcla sorprendente de estilos, pero de gran eficacia para que ambas obras se disfrutasen en plenitud. Guillermo Pastrana puso hábilmente en contexto previamente ambas obras y, especialmente, a las dificultades encontradas por la rusa Sofía Gubaidulina en la Unión Soviética. Hay que significar también la novedosa introducción de los Ricercari fuera del ámbito de la Música Antigua y su fusión con la música contemporánea para violonchelo.
Quizás fuese que el recinto no resulte apropiado para saborear la riqueza de color de la Allemande y Sarabande salidas del gran Bach, pero eché de menos mayor calidad tonal y resonancia en su violonchello. No obstante su acertada interpretación, esperaba más de ambas piezas.
Sin embargo, la apoteosis llegó con la obra ‘The Book’ del lituano Vasks, de la que se interpretaron sus movimientos Marcatissimo y Dolcissimo. La polifonía armónica obtenida con la brillante interpretación del joven granadino y la belleza del Dolcissimo cautivó al público que celebró su actuación con encendidos, y merecidos, aplausos.
Finalmente, El músico interpretó con gusto y sentimiento una versión de La Nana incluida en las ‘Siete canciones populares españoles’ de Manuel de Falla, como propina y homenaje del joven granadino a la ciudad de Cádiz. DIARIO Bahía de Cádiz Francisco Mesa
FICHA DEL CONCIERTO:
‘Entre Luz y Sombras’. Guillermo Pastrana, violonchelo.
Programa. Krzysztof Penderecki (1933) Divertimento (Nocturno/Serenade/Scherzo) Domenico Gabrielli (1659-1690) 7 Ricercari y Sofia Gubaidulina (1931) 10 Präludien (interpretados en la secuencia Ricercare I, Prälude II, Ricercare V, Präludien III y VI, Ricercare VII y Prälude V) Johan Sebastian Bach (1685-1750), Allemande de la Suite nº 4 y Sarabande de la Suite nº 5. Peteris Vasks (1946) The book (Marcatissimo/Dolcissimo).
Lugar y día: Claustro de Santo Domingo de Cádiz, 6 de agosto. Aforo casi completo.
