09/07/2012. Ramón Reig (Periodista y Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla) ramonreig@us.es
“Hermanos:
Que vuestro goce no os deje ciegos ante el dolor del prójimo. Cuando vayáis ufanos en vuestros vehículos, pensad en aquel que en mohoso carro recoge cartones y otros desechos de las urbes.
Cuando le digáis a vuestra secretaria “póngame con Fulano de Tal”, acordaos de aquel que en la cola del paro está exento de llamadas telefónicas. Y vigilad de paso para que el estrés no os domine, que luego llegan las úlceras y las depresiones... y la eyaculación prematura y el gatillazo, entre otros azotes.
Cuando os toque la lotería no olvidéis que la mayoría de los de vuestra especie son perdedores.
Cuando estéis en casa agasajados por la presencia de vuestra fiel compañera y vuestros lindos retoños, cuando todo sea atmósfera familiar, que vuele vuestra memoria hasta una chabola cualquiera.
Cuando os sintáis amagados bajo las cálidas mantas de vuestra cama, caed en la cuenta de que en la puerta de un banco o sobre un banco duerme entre mantas sucias y cartones uno de vuestros semejantes.
Cuando miréis extasiados las excelsitudes que vuestro televisor os ofrece, sentid piedad y compasión por toda esa multitud que en ese preciso instante está ocupada en la misma tarea que vosotros y rezad para que todos aquellos que carecen de televisor y computadora los consigan pronto, y orad por que quienes los ignoran y prefieren leer abandonen de súbito tal vicio.
Cuando tecleéis con entusiasmo en vuestro ordenador tened presente que despide radiaciones y os puede dejar estériles, con lo cual el mandato del Señor, “Creced y multiplicaos”, sólo podréis hacerlo con dígitos.
Cuando estéis haciendo el amor elevad una oración por los impotentes y eunucos. Y por los que sufren de fimosis, verdaderos guardianes de sus bálanos, a su pesar. Cuando una mujer os alabe, meditad sobre todos aquellos que tengan angosta la espalda, o les abandone el desodorante, o les brote caspa inoportunamente. Rezad por sus incorrectas existencias.
Y a vosotras, hijas, mujeres todas, os digo: sed vosotras mismas o, en vuestro defecto, por lo menos, semejaos a Vanesa Redgrave o Dominique Sanda que ya no sé ni dónde se hallan. Si estáis preocupadas porque aún no habéis conquistado pareja, perseverad en el empeño pues nunca superaréis el trauma, sólo con los años os dará la impresión de que no existe (pero es resignación psicofísica en realidad). No creáis que el feminismo es ninguna revolución, sencillamente es una moda. La mujer que sabe que es mujer y persona no necesita cuotas ni favores. Actúa. No os fiéis de quienes os adulan; ante todo, buscan vuestro consumo y vuestro voto.
Cuando comáis bien no paséis por alto los estómagos vacíos o escasamente alimentados de vuestros congéneres.
Cuando adquiráis gangas no paséis por alto elevar un rezo por los que las han fabricado en otro extremo del mundo, trabajando como negros, con la paciencia de un chino y la vigilancia de un blanco, como vosotros.
Cuando malas sean vuestras viandas sabed de cierto que siempre las habrá peores. Vuestras desgracias siempre tendrán a otras por encima que las mermarán en sus magnitudes.
Hermanos:
Cuando alegres respiréis nuestro aire de libertad y de democracia, no olvidéis que otros pueblos callan pisoteados por la tiranía, el ateísmo o el falso teísmo.
Finalmente, feligreses todos, cuando tengáis a mano un arma cualquiera (pero que sea de efecto rápido, por favor), asesinad con ella a este poeta utópico y caduco, que está coyunturalmente derrumbado en su hamaca mirando cómo en el agua de su jardín se reflejan las estrellas.
Así alcanzaréis la Felicidad.
Amén”. DIARIO Bahía de Cádiz Ramón Reig
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