20/04/2012. Teresa Merlo (El consultorio)
El estrés es una respuesta de ansiedad que experimentamos al hacer frente a las demandas de nuestro entorno que nos pueden resultar excesivas. Al no ser capaz de superarlas, la ansiedad se mantiene en el tiempo. No obstante, el estrés es algo muy subjetivo: no hay nada que sea estresante por definición y una buena muestra de ello es que no todos respondemos igual ante las mismas dificultades.
Tendemos a pensar en el estrés como algo negativo, como algo malo que no nos deja avanzar, que nos paraliza y que hace que nos sintamos mal. Pero eso no es del todo cierto. De la misma forma que no hay nada estresante por naturaleza, el estrés tampoco es malo en si mismo. El estrés es fundamental en nuestra vida, en nuestro día a día, y no sólo lo experimentan los seres humanos, los animales también lo experimentan. Y es que una dosis de estrés siempre es necesaria para la acción, hasta podríamos decir que se trata el motor de arranque de todas nuestras acciones conscientes.
Imaginemos a una gacela comiendo tranquilamente en el bosque. De repente, percibe que un león acecha. La gacela se estresa, y al hacerlo su cerebro manda una información necesaria a sus extremidades para que entre en acción y huya de ese peligro inminente. Si la gacela no produjera cierto grado de estrés, si no sintiera ese temor, seguiría comiendo plácidamente, convirtiéndose en una presa fácil. Este mismo ejemplo podría trasladarse al ámbito de los seres humanos. Cuando nos percatamos de que un desconocido nos sigue, nos ponemos en alerta y caminamos más deprisa tratando de llegar a una “zona segura” para zafarnos del peligro. Para ello también es necesario un poco de estrés que nos haga estar alerta e iniciemos la “huida” en caso de que sea ser necesario.
En nuestra época los “peligros” que nos abordan están asociados a nuestras practicas y relaciones sociales. Es común estresarse ante una cita importante como una entrevista de trabajo. En este caso estaríamos hablando de un estrés adaptativo. Un estrés que nos ayuda a estar alerta en nuestra entrevista ante posibles preguntas del entrevistador. El estrés comienza a ser problemático y no adaptativo cuando no podemos hacer frente a las situaciones de nuestro entorno. Es cuando se nos va de las manos. El verdadero problema viene cuando esta dosis de estrés se va haciendo mayor, cuando la situación nos está demandando algo que no podemos darle y nos desborda. Cuando el estrés va mas allá de esto, cuando pasa de ser algo puntual a algo generalizado en nuestra vida cotidiana, comenzamos a estar hiperalerta viendo “peligros” en casi cualquier cosa, a veces sin darnos cuenta.. En este momento es cuando empezamos a sentirnos estresados, con todo el malestar físico (dolores musculares, malestar estomacal, dificultades respiratorias, etc.) y/o mental (alteraciones de ánimo, nerviosismo, falta de concentración, etc.) que ello conlleva.
De todo lo anterior, se deduce el carácter interactivo del estrés, lo podríamos definir como un “encuentro” que implica relaciones entre la persona y su entorno. El individuo es un elemento activo que valora las demandas de la situación y sus propios recursos, y partiendo de esta información realiza esfuerzos conscientes para manejar el estrés, lo que podríamos denominar afrontamiento.
CÓMO AFRONTAR EL ESTRÉS
- Mantener una situación afectiva estable y satisfactoria. El apoyo social es fundamental, llevarse bien con los otros, tener amigos…todo esto podemos verlo cómo un amortiguador del estrés.
- Mantener hábitos higiénicos y una vida saludable. Realizar ejercicio físico, evitar alcohol y tabaco.
- Técnicas de relajación. Muy recomendable la técnica de relajación de Jacobson, donde a partir de la contracción y des contracción de los músculos podemos llegar a relajar por completo la mente.
- Organizar el trabajo y el resto de la actividad de modo que el consumo y la recuperación de energía esté controlado. Es decir, no podemos gastar más energía de la que tenemos, esto es del todo imposible y sólo nos llevará a estresarnos por no poder hacer frente a la situación.
- Actitud psicológica: Nuestra actitud ante la vida puede ser favorecedora de salud (resistencia, autoestima, optimismo…) o perjudicial (pesimismo, alexitimia…).
CONSEJOS PARA NO ESTRESARSE
- Vivir aquí y ahora. No agobiarse por un pasado que no puede cambiarse, ni por el futuro que aún no ha llegado.
- Reorganizar el tiempo. Dejémonos llevar por nuestras necesidades y descubriremos las cosas verdaderamente importantes
- Desacelerar. Hacer las cosas más despacio, no programar todo, prestar atención a los demás, dedicar tiempo a observar.
Por todo ello, entendiendo que cierto grado de estrés siempre formará parte de nuestra vida. A lo que debemos aspirar es a mantenerlo en unos niveles óptimos, para poder llevar a cabo nuestros proyectos, pero con unas metas realistas a las que podamos hacer frente. DIARIO Bahía de Cádiz
¿ESTÁS ESTRESADO?
¿Estás estresado? ¿Tienes alguna duda sobre este tema? ¿Quieres compartir tu caso con nosotros? No lo dudes, mándanos tu consulta de una forma rápida y sencilla a través del formulario que encuentras en 'El consultorio', AQUÍ. DIARIO Bahía de Cádiz
